Hace unos pocos meses mi hija mayor se casó. Durante un acto antes del banquete de bodas, habló un amigo del novio, haciéndole una pequeña apología. Por parte de la novia habló Taufik, un viejo amigo de Venezuela. Recordó cuando, por aquellos días de la niñez, vividos en La Guaira, puesto en confabulación con su compinche, mi hijo, la hacían rabiar, tiñendo de rojo, verde, lila, o el color que se les ocurriera, a su perrita de raza french poodle mestiza. Fue la primera vez que yo llegué a ver un perro rosa… hasta ahora.
Hace unos pocos días, estando en Gran Vía, proviniendo de la popular y cosmopolita zona de Chueca, por la calle de Fuencarral, me encontré con este personaje y sus dos perros. Enseguida me vinieron los recuerdos de mi hija llorosa y furiosa contra su hermano y su amigo, por la burla de pintar a su perrita. Por el contrario, este simpático personaje madrileño, por su indumentaria se hacía evidente que no intentaba pasar desapercibido, ni pretendía que lo hicieran sus perros, a los que mostraba con orgullo en sus peculiares colores.
Además, hora puedes:
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- Madrid
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Jueves, 24 de Enero de 2008 a las 04:21 h.
jajaja es que las mascotas de un modo u otro siempre se parecen a sus dueños!!!!
Felicidades a tu hija!!!!
Miércoles, 30 de Enero de 2008 a las 01:40 h.
Y hay dueños que se empeñan en que sus mascotas se parezcan a ellos.
Martes, 26 de Enero de 2010 a las 04:42 h.
nada que ver no deverian pintarlos si es que no lo van hacer bien de lo contrario dejalo asi ya que es una burla pero igual haci se ven re lindos esos perritos