
Cuando alguien deja a su perro esperando en la calle mientras entra en algún establecimiento, los animales tienen diferentes maneras de aceptarlo, que varían de acuerdo con la raza y el temperamento de cada cual. Algunos se angustian creyéndose abandonados, y ladran insistentemente o gimen. Otros, quizás más acostumbrados, y seguros de que su dueño saldrá, se muestran más serenos y callados. Pero nada como este perro de raza San Bernardo que, con su apacible y flemática forma de ser, caracteríticas de la raza, decidió echarse cómodamente en la acera, por eso de que nunca se sabe cuanto tardarán estos humanos cuando entran a una churrería.
Además, hora puedes:
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o quedarte un poco más y escribir un comentario. ¡Anímate!





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Lunes, 3 de noviembre de 2008 a las 19:18 h.
A mí también me gustan los churros, pero soy más nerviosa que ese perro. Gracias por visitar mi blog, hoy he contestado a tu comentario. Teuladí
Domingo, 9 de noviembre de 2008 a las 14:22 h.
Gracias por tu visita, Telaudí. Quizás un día de estos nos reunamos en Valencia y comamos todos juntos unos buenos churros con cholocate. Pero en tu blog andas algo como yo en los mios, actualizando de tarde en tarde. ¿Estás esperando salir de vacaciones otra vez para tomar nuevas fotos? Saludos.