Características generales de los gatos

gatico saltando en la hierba


El gato es, en la naturaleza, un animal cazador y solitario, no gregario, y esto condiciona su comportamiento con los humanos. A diferencia de los perros, que tienden a ver a los humanos como «compañeros de jauría», los gatos suelen tratar a los humanos en la categoría «no presa», luego con cierta huraña displicencia, propia de quien no vive en una sociedad jerárquicamente ordenada.

Los gatos «regalones» y mimados son, psicológicamente, felinos que el proceso de domesticación los ha refrenado en su infancia, ya que los gatos que prosiguen su desarrollo psicológico hacia adultos, son cada vez más difíciles de domesticar, aunque pueden domesticarse igualmente.

Otro cambio conductual entre el gato salvaje y el domesticado, es el maullido. El gato salvaje rara vez maulla, salvo en su más tierna infancia, en período de celo, o en pelea con otros gatos. El gato doméstico, en cambio, al tener la necesidad de llamar la atención de su amo, tiende a maullar más. Existen varios tipos de maullido: para llamar la atención de la madre, o del amo, para delimitar un territorio frente a otro gato, para llamar a una eventual pareja de apareamiento, etcétera.

Además del maullido, el gato se expresa con su cuerpo. Un gato furioso intenta parecer más grande de lo que es, arqueando el lomo, levantando la cola, y erizando sus pelos, al tiempo que protege sus orejas pegándolas a ras de la cabeza. Un gato asustado baja la cola y la recoge junto al cuerpo, se hace un ovillo, y se apega tanto como puede al suelo. Uno de sus gestos más característicos es mover la cola, acto que los humanos por lo general interpretan erróneamente como enojo, pero que en realidad es una mezcla de dubitación e impaciencia (como el tamborilear de los dedos de una persona tomando una decisión)… aunque dicha decisión puede ser, como en el caso humano, enojarse con alguien, lo que da origen al malentendido.

Como todo felino, que necesita hacerse notar al mínimo posible, son criaturas extremadamente pulcras y limpias. Dedican una gran cantidad de tiempo al día a la limpieza. Aunque no detestan el agua (pueden ser excelentes nadadores), usan su propia saliva (agresiva para el humano) como líquido de limpieza. Su cuerpo entero está provisto de numerosas herramientas para dicha limpieza: una lengua rasposa con la que se acicala, patas almohadilladas con las que rascarse, dientes con los cuales hurgar en la piel, etcétera. Los gatos son expertos gimnastas y realizan contorsiones muy extrañas, pero necesarias para alcanzar las partes más recónditas de su cuerpo. De hecho, uno de los primeros síntomas de enfermedad en un gato, es que dejan de hacerse aseo corporal, y lucen sucios y desgreñados.

También manejan rígidamente el tema de las heces, enterrándolas en agujeros en la tierra; la costumbre de hacer estos agujeros la efectúan aunque estén sobre un suelo de baldosas, resabio de su instinto por cubrir sus heces. Ocasionalmente parecen sucios, orinando en las paredes, pero esto lo hacen por marcar su territorio, en particular los machos, o bien defecando a vista y paciencia de sus amos, caso este último que debe ser interpretado generalmente como una muestra de protesta por algo que los fastidia, o también como un intento por llamar la atención de su amo.

Los gatos pueden sufrir enfermedades psicológicas tales como el estrés. Al igual que un humano estresado, el gato tenderá a desarrollar un comportamiento neurótico. En casos extremos, se le caerán importantes manchones de pelo, debido a que un gato estresado se descarga con su propio cuerpo, haciendo un proceso de limpieza tan vigoroso y maniático que se puede arrancar mechones completos.

Los gatos se aparean entrando en celo. El gato se acerca a la gata, la que intentará resistirse por todos los medios a la cópula. Si el gato es hábil, conseguirá morderla por la parte posterior del cuello, inmovilizándola, y penetrándola. La penetración en los gatos es algo dolorosa. En la cópula, la gata comienza el proceso de ovulación: tienen sensores nerviosos que con dicho dolor, activan el proceso de ovulación, de modo que los óvulos no se pierden.

La vejez del gato no es gradual, como la humana, sino abrupta. Dura aproximadamente un año, y desemboca en la muerte. Un gato viejo desarrolla cataratas y se vuelve más lento. También pierde el olfato. Generalmente duerme todo el día, sin desarrollar ninguna otra actividad, muestra de su extremado cansancio.

Fuente: Wikipedia http://es.wikipedia.org
Artículo: Felis silvestris catus. Comportamiento y costumbres

Fotografía: http://www.milgatos.com
Título: tiernos7360_360

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