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El último ronquido de Penélope

Penélope, perra boxer

Fue una mañana lluviosa y fría. Penélope y yo salimos a pasear por Madrid, como todos los días desde que, unos meses antes, la había logrado traer desde Venezuela. A ella le agradaba el clima frío, pues podía caminar y correr durante horas sin fatigarse. Pero, en los dos últimos meses, para ella las cosas habían cambiado con demasiada rapidez. Sobreviviente a envenenamientos y diversas enfermedades e infecciones severas, esta vez luchaba contra algo que ni los medicamentos ni los cuidados podían vencer.

El tumor en su cerebro aumentaba y día a día afectaba más su sistema nervioso. Sus patas traseras ya no la sostenían con seguridad y subir y bajar escaleras era todo un suplicio para ella. Caminaba echando las dos patas de un lado a la vez, en un lento y cansino paso de ambladura, anormal en los perros.

Penélope durmiendo en su cama (Pulse sobre las imágenes para ampliarlas)

Llegada la noche daba vueltas y vueltas en la casa, muerta de sueño y de cansancio, dando tumbos y golpeándose contra los muebles, pero sin saber como detenerse, gimiendo por los dolores que la acometían. Era necesario que yo la llevara hasta su cama y la hiciera echarse, para que ella se quedara dormida de inmediato como si hubiera bajado el interruptor que cortaba la energía. Sus ronquidos surgían en forma acompasada y plácida. Nunca me resultaron molestos. Por el contrario, los sentía relajantes. Escucharlos era saber que ella estaba ahí y estaba bien.

Con frecuencia, Penélope ya no nos reconocía bien. A pesar del Fenobarbital las convulsiones le ocurrían cada vez con más frecuencia, en cualquier parte, aún cruzando la calle. Podía tardar varios minutos en recuperarse, permaneciendo por un buen rato desorientada e incapaz de caminar. Era desesperante para nosotros no poder hacer nada útil para ayudarla. Pero su carácter dulce y tolerante no cambiaba. Ella seguía prefiriendo rehuir a los perros más pequeños que ladraban y gruñían, antes que verse obligada a confrontarlos, devolver la agresión y dañarlos. Y ante los de su tamaño y mayores aún mostraba su porte altivo y valor.

Fue una mañana lluviosa y fría, pero Penélope y yo caminamos durante horas, despacio, muy despacio. Ella a causa de sus dolencias, yo por llevar encima una tonelada de dolor. Ella estaba ya muy cansada, pero no se quejaba, nunca lo hacía. Sin embargo yo sabía que ella quería volver a casa, echarse en su cama y dormir. Pero ese día no iríamos a casa sino al veterinario.

Cara de PenélopeResultó como una simple visita. Ella se echó en el piso del consultorio mientras yo la acariciaba. Sus ojos se cerraron por el cansancio y comenzó a roncar. Fueron un par de minutos escuchándola, hasta que, con una contracción del diafragma, oí su último ronquido. Luego se hizo el silencio y mi niña Penélope siguió durmiendo para siempre. Tenía diez años y medio.

Ya no habrá las salidas en familia que tanto le gustaban para la playa a correr y jugar con las olas, ni al campo para oler las flores y perseguir lagartijas. Ya ella no se pondrá frente a nosotros cuando comemos, como diciéndonos: “Anda, tírame alguito rico”.

Tampoco daremos largos paseos por el parque. No nos miraremos a los ojos, con complicidad, ni ella me dará lengüetazos furtivos en la cara ni me mordisqueará las orejas mostrándome su cariño incondicional y a toda prueba. Ya no tendré que contenerla cuando pase un cochecito con algún bebé, pues siempre quería olerlos, ante la mirada de pánico de las madres. A los dos nos gustaba el aroma de los bebés. Ahora Penélope ya no está más. Solo hay un enorme vacío en mi corazón y una nueva herida sobre las otras pérdidas (*) que aún no cicatrizaban.

Ese miércoles 7 de mayo fue frío y lluvioso. Las nubes derramaron sus lágrimas durante tres días seguidos sobre Madrid, para que las mías no se notaran tanto. Y yo no tuve ganas de hablar con nadie ni de escribir más en este blog, hasta ahora, que hago el esfuerzo.

(*) De luto otra vez.
Aullando por tus animales perdidos.
Rantamplán, mi perro.
Cuando llega la hora de morir.
Mucho más que un gato.

Penélope y yoPenélope y yoPenélope durmiendoPenélopePenélope, perra boxerMi perra PenélopePenélope y yoBoxer PenélopePenélope esperando comida

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12 comentarios

  1. Que post tan triste…. me hizo llorar… 🙁
    Lo siento muchísimo… 🙁
    Un abrazo

  2. El próximo septiembre hará dos años que perdí a mi querida gata siamesa. Leyendo tu post he recordado las mismas reflexiones cuando el veterinario llamó un sábado de madrugada para decirnos que finalmente no había recuperación posible. La tade anterior, cuando la visitamos en la clínica, aún había maullado reclamando nuestra atención y aún había ronroneado miestras la acariciábamos. La noticia de que ya no volvería a casa, de que sus preciosos ojos azules no volverían a mirarme nos hundió tras una semana esperando el milagro de su curación. Han pasado casi dos años y tu post me ha hecho llorar porque como tu dices éste tipo de pérdidas tardan mucho en cicatrizar. Te acompaño en el sentimiento. Un beso

  3. Mi primer perro murió hace 22 años y aún es hoy el día que se me escapa alguna lágrima cuando, buscando algo en algún cajón, me encuentro con una foto suya. Es increíble el amor que se puede llegar a sentir por ellos, tiemblo pensando en cuando llegue el fatídico momento para los perritos que tengo ahora. Leo este flog desde hace tiempo pero nunca antes había escrito, hoy lo hago porque espero que el sentirte arropado te haga sentir menos mal, de corazón, estoy contigo. Besos.

  4. Q lastima, es una historia que de verdad llega.
    bueno, me gustaria contactarme con amigos http://babylyncherry.hi5.com .
    gracias

  5. Nos hemos quedado muy tristes , es cierto no pasamos tan seguido pero a travez de ti hemos ser un poquito parte de la vida de tus hijos peluditos.
    Sientete feliz por todo el amor que le diste a penelope y todas las cosas lindas , los momentos y reucerdos que perduraran por siempre en tu memoria , siente que hya un lugar donde no hya dolores y alli esta ella junto a otros peluditos mas esperando por el dia de el encuentro final .
    Vuelve a sonreir porque ella se pondria triste de verte triste si ella vivio por tu sonrisa , ese es tu mejor homenaje a un ser precioso como lo fue y seguira siendo penelope .
    Un abrazo fuerte fuerte fuerte y todo nuestro cariño a ti y tu familia .

  6. Realmente es un dolor tan grande perder a un amigo de la vida. Me pasó hace 3 años ya, y todavia al menos una vez por semana sueño con ella y no puedo dejar de extrañarla y llorarla de vez en cuando.
    Soy estudiante de veterinaria y tenes un blog hermoso.
    Y Sol, perrita de mi alma, siempre vas a estar en mi recuerdo.

  7. realmente bonito. Es imposible explicar ese dolor tan profundo que se lleva dentro cuando un amigo te deja. Aunque hay que pensar que es solo temporal, y que él estará ahí, en el cielo, esperando tan pacientemente como siempre lo hacía a que volviéramos nosotros.

    Un afectuoso saludo.

  8. Lo siento muchisimo, llego un poco tarde, pero desde aqui mis mas sinceras condolencias.

    Se sufre muchisimo cuando ya no estan.
    Un abrazo

  9. Vengo después de meses de ausencia, me encuentro con la desoladora noticia y no puedo sino abrazarte desde la distancia.

    Sólo quería decir que Cleo y Circe siguen creciendo, ya te enviaré fotos.

  10. Don Jesus :
    Como dicen por ahi no se raje! yo me he leido casi to! el Bog y estoy tan contenta de conocerle. Es usted muy especial y se que no hay palabras de consuelo para usted y por eso no las oira de mi.

    Sin embargo la lucha de los que no pueden hablar(animales) estan en nuestras manos. Estoy leyendo un libro que por poco lo quemo que se titula Una mirada a nuestro mundo 50 años en el futuro, por Mike Wallace Pag.24 y dice que los humanos estaremos bien distantes de los animales porque ellos transmiten agentes infecciosos que en conjunto, combinados con los genes predispuestos de los niños y personas son las causas de enfermedades mentales (entre otras) entre nosotros.

    Yo no se, pero sin mis 2 gatitas yo si seria un paciente psiquiatraco. Vivo sola hace 11 años y mi unica compañia son ellas dos. Se que no me queda ya mucho tiempo con ellas, pero no voy a pensar en eso hoy. Lo que digo usted se imagina que este Dr.E.Fuller Torrey Estado Unidense esta diciendo eso por el mundo, ahora si salvo el planeta!!! usted tiene que seguir aqui. Porque cuanto loco con Doctorado se pare por hay a decir inbecilidades la gente le creeran y los animales que?

    Javeh creo un universo perfecto son los hombres que creen que lo haran mejor que el y no podemos permitirlo!

  11. tenia tiempo que no entraba a tu blog, el año pasado puse la historia de mis mininos Betty y Bimbito y ahora leyendo lo de Penelope, te entiendo, tuve un perro llamado Motta, mi Mottica estuvo conmigo por 14 años. y la decidia de un veterinario me lo mato, llore y todavia lloro por el, por eso te entiendo y lloro contigo, las mascotas son nuestra pequeña compañia y forman parte de la familia.

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