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Ron, mi gato, mi amigo

La eutanasia animal

Todos los seres tienen un ciclo vital, finalizado el cual hay que decir adios. Eso afecta tanto a humanos como animales. Todo aquel que tenga una mascota,  sea como un animal de compañía,  sea como un amigo o como un miembro de la familia, debe tener esto muy claro.

Entre los felinos y los caninos, hay razas más lóngevas que otras. Entre los perros, suele suceder que las razas más pequeñas vivan bastante más años que las grandes. También los gatos viven más que los perros. Pero existen los imponderables, esas circunstancias fortuitas que acortan la vida de nuestros animalitos amigos, separándonos mucho antes de lo que pensábamos. Cuando esto ocurre, por lo general nos agarra de sorpresa.

Sin embargo, cuando el deceso ocurre por sí mismo no nos afecta en la misma medida que cuando tenemos que… decidirlo nosotros.  Porque practicar la eutanasia levanta tanto revuelo en la opinión pública como en el ámbito de amantes y defensores de los animales.

Verse sometido a tener que tomar la decisión de poner fin a la vida de alguno de nuestros animales amigos es un trago muy pero que muy amargo,  que puede marcarnos por muchos años. En poco lo suaviza la seguridad de que hacerlo significa poner fin a una situación de grave sufrimiento para el animal, ante alguna enfermedad o accidente que no tiene cura veterinaria ni solución alternativa alguna. Yo lo sé muy bien.

Mi amigo Juan Luis Blazquez de Opazo, que ha contribuído con este blog aportando sus anécdotas,  historias y experiencias recogiendo y cuidando gatos, acaba de pasar por este lamentable trance, con la pérdida de su querido gato Ron.  Les dejo la historia que él nos narra.

Un invierno accidentado para el gato

Este fue un invierno en el que mi gato Ron había sufrido toda clase de accidentes. La primera semana de febrero, después de varios días de ausencia apareció con una pata trasera muy inflamada. Pensamos que se la habría roto o hecho una torcedura. Le estuvimos dando anti inflamatorio a ver si mejoraba y, efectivamente, en un par de días le bajo la hinchazón y la pata pareció estar bien. Sin embargo, en apenas una semana, Ron pasó de ser un gato fuerte y travieso a quedarse en los huesos y no tener fuerzas ni para subirse al sofá.

El día lunes 15 de Febrero lo llevamos al veterinario y tras unos análisis nos confirmaron su enfermedad. Ron había contraído la leucemia, a pesar de estar vacunado. Asumimos entonces que la herida causante de la inflamación, fue producida por la mordedura de otro gato, que  fue quien lo contagió.

El panorama que se nos presentaba entonces era desolador. Dado su estado, aunque le hubiésemos puesto en tratamiento no nos aseguraban que pudiera vivir más que unos pocos meses, con una baja calidad de vida. Además, habría tenido que permanecer aislado de los demás gatos, para no contagiarlos, lo que implicaría meterlo en una jaula o confinarlo de alguna manera.

La opción que consideré fue llevármelo a vivir a la nave donde trabajo, lo que implicaría  traerme al gato Tuno para casa. Eso no hubiera sido bueno para Tuno, porque es muy territorial y no era fácil prever como él lo llevaría en un nuevo entorno y, además, con los otros gatos que tenemos.  Ya tuvimos la mala experiencia de la territorialidad felina, cuando nos mudamos de la otra casa para esta y varios de los gatos se escaparon de vuelta a ella.

Sin embargo, llegamos a la conclusión de que lo peor sería para el propio Ron, precisamente, quien, de nuevo, vería cambiado su territorio. Porque acostumbrado a vivir con nosotros, a pesar de sus idas y venidas para la vieja casa,  tendría que estar solo en la nave, precisamente ahora que necesitaría cuidados constantes.

Con este desolador y limitado panorama por delante, mirábamos una y otra vez aquel saquito de huesos en que se había convertido nuestro querido gato Ron, y que iba a peor.  Después de considerar con el veterinario todos los pros y contras, solo nos quedaba una opción. Deborah y yo tomamos la amarga decisión que no deseamos que nadie tenga que considerar nunca.

Yo me abracé a Ron y lo estuve acariciando hasta que, con un leve ronroneo, la inyección hizo su efecto y  le entró un cálido sopor que le hizo dejar atrás sus sufrimientos, y que a nosotros nos hizo dejar atrás, para siempre, a un amigo; no a un gato, sino a un gran amigo.

A modo de homenaje contare su breve historia:

El gato Ron, el recuerdo de un encuentro para toda la vida

Hace aproximadamente un año y medio, temprano en la mañana escuché llorar a un gato debajo de un coche, frente al taller donde trabajo. Alcancé a ver un par de gatos pequeños, aproximadamente de la misma edad, por lo que supuse que eran hermanos.

Yo sabía muy bien que en ese polígono industrial, con tránsito constante de vehículos, no durarían mucho ninguno de los dos, por lo que intenté cogerlos.  Me costó trabajo, pero conseguí atrapar a uno. El otro salió corriendo y no lo pude alcanzar. Se refugió en una nave cercana y, por suerte, se quedo a vivir allí, donde a veces lo veía a él y a sus otros hermanos. Los de la nave los acogieron y pusieron unos cacharros para el agua y el  pienso. No es lo mismo que vivir en una casa con una familia, pero al menos los cuidan.

Al único que pude coger lo metí en el coche, junto con una lata con agua. Cuando salí a desayunar hacia las 10 de la mañana, fui a comprarle comida y estuve dentro del coche con el gato un rato largo. A medio día, en vez de irme a comer repetí la operación y estuve con él en el coche. Pronto nos hicimos amigos y acabamos echándonos la siesta como si nos conociésemos de toda la vida.

Al llegar a casa  en la tarde nos dimos cuenta de cuan especial que era ese gato. A parte de increíblemente cariñoso tenia una peculiaridad: no paraba de llorar reclamando atención. Bastaba con ponerle un dedo en el lomo para que sus llantos se tornasen en ronroneo, de ahí que le pusiéramos por nombre “Ron Llorón”.

Ron creció feliz en nuestra casa de Chapinería, en Madrid. Ademas se crió con otros gatos que teníamos en acogida para dar en adopción. Cada vez que venía alguien a por uno, casi invariablemente elegían a Ron, pero no, a él no podíamos dejar que se lo llevaran, porque ya era parte de la familia.
Yo podría contar muchísimas cosas más de él, pero siempre me viene a la cabeza que, cuando yo me sentaba en el sofá, él rápido venia a ver la tele conmigo o a echarse la siesta encima de mí. Por las mañanas se subía en la cama y se asomaba curioso entre las sabanas, a ver si yo estaba allí. Cuando me veía la cara me saludaba y mordía la punta de la nariz, como diciendo: “venga, perezoso, que me aburro”.

También recuerdo las veces que he estado sentado al ordenador y a el le daba por pasearse por el teclado, obligándome a volver a escribir todo otra vez, o simplemente se tumbaba sobre la torre del CPU a observar lo que yo hacia.

Otras veces actuaba como defensor de la entonces pequeña gata Vesta, cuando Sonia o Isidoro la amedrentaban. Ron salia corriendo en su defensa; no le tenia miedo a ningún gato…excepto al “gato negro”. Este era un gato que iba por allí casi todas las noches y traía a Ron por la calle de la amargura. Tanto miedo lo tenia que siempre acababa subido a la copa de alguno de los pinos que había en el terreno. Las primeras veces me veíais a mí con la escalera puesta sobre unos taburetes, extendiendo unos maderos lo mas posible para que hiciesen de rampa y bajase. Pero no lo hacía, le daba miedo la altura y no se movía. Pasadas varias horas, yo desistía, suponiendo que, antes o después, bajaría él solo. Yo entraba a casa y Ron me llamaba desde el árbol,  y vuelta a empezar; hasta que, al fin, aprendió a bajarse solo.

Recuerdo también alguna mañana que yo salia al porche y, al no verlo, lo llamaba y él me contestaba en la lejanía. Yo le seguía llamando y él, a la vez que se iba acercando, me volvía a contestar. Era un intercambio entre él y yo. Yo lo llamaba: “Roon” y él respondía: “Maau”. Y otra vez: -Roon…Maauu. – Roon…Maauu. Echaré mucho de menos esto, porque no he visto ningún gato que me conteste a distancia para indicarme que esta bien y que ya viene.

En ocasiones era él quien me llamaba y yo me asomaba a contestarle. Entonces él respondía con más fuerza, por lo que yo ya sabia que estaba en apuros, por lo que salia a buscarle. Me iba por la calle llamándolo fuerte, y él me iba guiando con sus maullidos. Normalmente el apuro consistía en que se había subido en algún árbol o tejado y no sabia como bajarse.

Parece mentira que no hace ni diez días que estaba conmigo.  Cuando yo llegaba de trabajar  lo pasaba buscando por “la casa vieja” donde vivíamos antes,  y a la que él, por eso del sentido de territorialidad de los gatos,  se había apegado y solía regresar a ella casi todas las mañanas, pasando el des en sus alrededores, hasta que yo lo recogía en el coche por la tarde.

En estos últimos meses Ron había batido el récord de accidentes: Primero alguna herida por peleas, luego recibió un perdigonazo. ¿Habéis visto o sabido de algún animal que se deje extraer un perdigón y hacerle las curas sin anestesiarlo y sin protestar? Pues ese era mi Ron.  Después apareció con varias heridas profundas en el cuello, luego se quemo una pata con la vitrocerámica de la cocina; más tarde  se hizo un corte en esa misma pata, a la semana siguiente apareció con un ojo hinchadísino y un corte en el parpado. La ultima de todas, ya la sabéis.

Ron no ha batido el récord solo en “averias” sino también lo ha batido  en acercar aun más la raza humana a la raza felina. Porque Ron no solo era un gato, era uno de mis mejores amigos.

Te quiero, Ron.

Debo reconocer que el tener a los demás gatos me está siendo de  una gran ayuda para irme recuperando por esta pérdida. Pero ya sabéis que tus animales de compañía son como las personas, cada uno tiene  su propia e insustituible personalidad; unos son entrañables; otros,  realmente especiales e inolvidables, como lo es Ron.

Como curiosidad os diré que Ron dejo dos hijos: la Lilo (atigrada) y Bico (de ojos bicolor, en la foto de arriba).  Al igual que sé de otras personas que lo hacen, yo hablo con ellos como si fuesen personas, y tras explicarles lo de la enfermedad de su padre Lilo pasa más tiempo conmigo y parece querer más mimos que antes. ¿Sera casualidad?

Juan Luis.

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12 comentarios

  1. Lo siento mucho al leer siento el amor y el dolor que Ron dejo en esta Tierra , muchas veces es incrible ver como algunas personas pasan por la vida y no dejan huella sin embargo un animalito puede marcar la suya a fuego . Hace poco tiempo atras mi gatito Pierre se agravo de un dia a otro al llegar a casa y verlo tan decaido lo llevamos al vet y lo que nos dijo fue lapidario , tenia insuficiencia renal y ya la uremia habia pasado a la sangre lo que era muy doloroso para el , pero aun asi lo pusieron en tratamiento esa noche para intentar puriificar su sangre , al ir al dia siguiente por la mañana a ver como habia evolucionado , lo vimos tan mal apenas pudiendo respirar que el medico hablo con nosotros y salio lo de la eutanasia , fue una desicion dificil pero fue lo mejor para el , hasta hoy lo extrañamos , hemos puesto un cuadro en la pared de la sala con una de sus ultimas fotografias , asi sentimos que aun anda ahi vigilando , entendemos tu dolor pero hiiciste lo mejor y evitar mas sufrimiento . Un abrazo inmenso desde Chile y Dios bendiga a ti y tu familia por tan noble corazon .

  2. Gracias Alfredo por publicar la historia de Ron y gracias Paulina por tu comentario.
    Aun tenemos reciente lo de Ron y ya hemos tenido otro gran disgusto, Ron dejo a sus dos hijos Lilo y Bico,pues bien,a la semana de la muerte de Ron Bico empezo a adelgazar y se le veia triston y decaido,pensamos que estaria contagiado de la leucemia,lo lleve alveterinario y le hicieron las pruebas,menos mal,no tenia leucemia,simplemente tenia los ganglios inflamados,le pusieron un tratamiento y ya esta sanito.

    Pero a veces las cosas mas tontas desembocan en las mayores catastrofes;la semana pasada me traje a casa a Tuno (el gato que tengo en el taller) por que tenia acaros en los oidos,me lo traje a casa para curarselos,no pudimos hacerlo por que se puso hecho una fiera y al final hubo que medicarlo,pero en sus estancia en casa Lilo,lahija de Ron andaba rondando su primer celo y con la presencia de Tuno se le debieron revolucionar las neuronas por que le estuvo incitando hasta que al final Tuno la monto.

    Hasta aqui todo normal,el problema es que cuando los gatos montan a las gatas las agarran por la parte de atras del cuello con los dientes para que no se muevan,y Tuno que es un bruto le hizo a Lilo dos heridas bastante feas.

    A los dos dias le le infectaron y le salio una inflamacion enorme,la lleve al veterinario y la tuvieron que sedar para abrirle las heridas y limpiarselas,salio muchisima pus,mas de la que se pueda imaginar,pero la herida quedo limpia…o eso creimos.

    La pusieron un tratamiento para la posible infeccion y curas a diario,yo la estuve curando en casa todos los dias de la semana y dandole sus pastillitas,la herida tenia algo mejor aspecto aunque seguia sin ser bueno,pero Lilo se veia tristona y desganada.

    El sabado Lilo no quiso comer nada,la trajimos comida especial para gatos en recuperacion y tampoco quiso,le dimos la comida con una geringuilla y decidimos llevarla al veterinario de nuevo el lunes o el mismo domingo si la veiamos muy mal…

    Ayer domingo por la mañana mis otros gatos Luisito y Liliana empezaron a rascar la puerta de la habitacion con una insistencia que no era normal suelen hacerlo a diario pero cuando ven que no les habro en un rato se cansan y dejan de llamar,pero aller no se cansaban,asi que me hicieron levantar.

    Al levantarme fui a comprobar como estaba Lilo,pero no estaba en el safa tapada con su mantita,mire dentro del armario de la ropa dende a veces se esconde y tampoco estaba y entonces al girarme la vi ahi,dentro del arenero,caida,inmovil,vencida por la vida.

    La pobre era tan buena y limpia que fue a hacer sus necesidades y por el esfuerzo cayo ahi rendida,la cogi rapidamente y comprobe que aun le quedaba un aliento de vida,en poco mas de un minuto ya estabamos camino del veterinario,la clinica esta en el pueblo de al lado,pero aqui en el pueblo hay otro veterinario con un numero para urgencias,pensamos que llamarles seria lo mas rapido y asi lo hicimos, “tardaremos unos 10-15 minutos en llegar”,nos dijeron y esperamos en la puerta de la clinica masajenado eldebilitado cuerpecito de Lilo que pendia de un finisimo hilo de vida,los veterinarios no llegaban y la desesperacion de no poder hacer nada era inmensa y desoladora.

    Finalmente tras cerca de media hora de espera Lilo fallecio.
    Llame de nuevo a los veterinarios que me aseguraron que estaban de camino para que ya no viniesen.

    Y volvimos a casa con un gran sentimiento de decepcion,enfado y tristeza.

    Enseguida llego la amiga de Deborah Liliana (se llama como una de nuestras gatas) y su madre y nuestros vecinos Jose y Mercedes todos ellos tienen gatos y les apasionan,asi que sabian del dolor que sentiamos.Y fue lo mas parecido a un velatorio de humanos.

    Debora limpio a Lilo como pudo los restos del arenero y la envolvio en una camiseta suya, la enterramos en una cajita en el jardin junto al patio de casa,por donde tantas veces salia a jugar con su familia gatuna.

    Algunas noches dejo a los gatos dormir con nosotros en la cama y otras no,esa noche no deje dormir a Lilo con nosotros por que no queria que se llenase todo de la infeccion de su herida y casi murio sola en el arenero,entre defecaciones, y me siento culpable por ello.

    Lilo tenia un caracter muy parecido al de su padre,le encantaba lamerme el pelo cuando estaba tumbado y me miraba fijamente a los ojos con curiosidad,luego me tocaba las pestañas con mucho cuidado con sus patitas,tambien le gustaba tomar el sol y rebozarse en el suelo en la entrada de casa en los dias soleados para llamar nuestra atencion, era muy alegre y muy noble,nunca la vimos enfadada,ayer con algo menos de un año Lilo subio al cielo de los gatos junto a su padre Ron.

    Ya te hechamos de menos “niña-gatuna.”

  3. Lo lamento muchísimo, Juan Luis. Ese ha sido un desafortunado suceso. Bien sé bien que las heridas en el cuello de los gatos, si no se les va adelante son muy propensas a terminar en desenlaces trágicos. Cuando vivíamos en Venezuela, mi gran gato Rufo tuvo una época en que llegaba con ellas. Yo no solo me limitaba a las primeras curas sino que, ya por consejos del vet, aplicaba antibióticos, de lo contrario… Sobre todo tratándose de un cálido clima tropical como el que yo tenía.
    Por otro lado, también tengo mala experiencia con los servicios veterinarios que no tienen personal de guardia 24 horas. En una oportunidad, mientras yo esperaba que abrieran en la tarde para vacunar a una de mis perras, pude presenciar el llanto desesperado de un joven al que su perra se le murió en los brazos, tras media hora de angustiosas convulsiones, esperando, inutilmente, que el veterinario, al que se le había llamado por teléfono, llegara antes de la hora usual. No llegó, sinó cuando le tocaba abrir. Esa fue mi última consulta con él. Después de haber visto aquello me cambié para otro.

    También tengo una nefasta experiencia personal con los servicios de veterinarios de emergencia. Porque parece que, a mí, en Venezuela me tocaban las emergencias veterinarias en épocas tales como semana santa, carnavales, fin de año o fines de semana. En una de esas se me murió mi perrito Rantamplán, del que ya he hablado en este blog, tratando de conseguir, inútilmente, uno de los veterinarios que anunciaban prestar servicios de emergencia 24 horas. Desde entonces, lo primero que hago si me mudo de ciudad o de sitio, es situar en dónde me queda alguna clínica veterinaria completa, que tenga un verdadero servicio las 24 horas, con personal de guardia permanente, para esas emergencias. Prefiero agarrar yo el coche y llevar el animal que esperar que un veterinario llegue… si llega.
    De nuevo te acompaño en el amargo sentimiento de esa pérdida tan desafortunada de tu gatita Lilo.

  4. Hola,he estado unos dias sin internet en casa,hace ya una semana y pico que murio Lilo y como añadidura tambien han desaparecido Pancho e Isidoro,esto empieza a ser ya mas que desesperante,ademas Bico se ha vuelto a poner malito por un resfriado y cada vez que alguno se pone malo nos preocupamos sobremanera.

    Asi que entre los que nos han dejado y los que nos han desaparecido os podeis imaginar la desazon que tenemos,tanto esfuerzo y dinero gastado en ellos para tener casi tantos disgustos como alegrias no se si compensa…

    Quiza sea por eso que a los que quedan en casa los “gatos efectivos” cada dia les tenemos mas mimados,como queriendoles dar a ellos el cariño y cuidados que ya no podremos darles a los otros.

    Estos dias suelo ir a buscar a Isidoro al volver de trabajar pero sin exito,en su lugar suele aparecer un gato callejero atigrado,con un gran pelaje,lo llamo “Bosque” por que me recuerda a la raza “Bosque de Noruega” y parece haberse hecho amigo mio,por que acude cuando le llamo,o se encarama en cualquier sitio cundo yo se lo indico,suelo llevarle de comer siempre que le veo,y estoy un rato con el.
    Me encantaria llevarlo a casa,pero no se si se adaptaria y desde luego no estamos en condiciones de gastar mas dinero en veterinarios para “ponerlo al dia” por que desde este invierno hasta ahora hemos cuadruplicado el gasto de lo que teniamos previsto para los gastos de los gatos.

    Tambien he pensado en llevarmelo a la nave con Tuno pero igual se monta la guerra mundial entre ellos y ademas ahora que llega el buen tiempo el gato estara mejor en la zona donde suele estar que metido en una nave,aun teniendo acceso a la calle,asi que de momento me limitare a ir a verlo y darle de comer asiduamente.

    No obstante si a alguien le pudiera interesar es un gato muy muy bonito,con el pelo largo,y muy noble,(al menos conmigo),debe de tener unos 3 o 4 años, a ver si le puedo hacer alguna foto y la envio.

  5. uf…tengo un nudo en a garganta leyendo estas tristes historias…
    yo tengo un gato y sé lo que es adorar a los felinos…quiero a mi gato con locura, y puedo llegar a comprender tu dolor….
    a veces me entristece tener a mi gato en casa no pudiendole ofrecer la posiblidad de salir a la calle,pero viendo los peligros que podrían acecharle,creo que es lo mejor para él..
    tengo tambien una perra,ella estaba primero en casa,pero aceptó la llegada del cachorro gatuno sin ningun problema,al principio se ocupaba de él como si fuese su propio hijo,pero (aqui debo de reconocer mi culpa), ahora le tiene muchos celos,pues yo siempre digo lo mismo…a mi perra la quiero,pero de mi gato me enamoré…además ella es ya una perra adulta,mi gato tiene apenas 4 años..por lo cual,él siempre tiene ganas de jugar y ella no…estoy dandole vueltas a la idea de adoptar una compañera para mi gato,pero me dá un poco de miedo….vosotros teneis alguna experiencia en un caso como el que yo planteo?…esque lo deseo hacer pero no me atrevo

  6. Hola Elena,nosotros hemos tenido un caso similar pero a la inversa,en casa siempre hemos tenido gatos,y el verano pasado acogimos a un perro callejero,”Golfo”,imaginate los primeros dias los gatosno sabias como reaccionar,sin embargo el perro se mostraba curioso y amistoso hacia ellos,finalmente los gatos aceptaron a Golfo,incluso Lucky y Bico se hicieron bastante amigos de el,al final el perro se lo quedo una amiga mi novia,(aunque lo sigo viendo a diario,vive en la casa de enfrente).

    Si metes otro gato en casa lo mas seguro es que los dos o tres primeros dias tu gato le bufe y no quiera migas con el,pero esa situacion no suele pasar mas alla de unos dias, incluso menos de una semana,luego vera en el un amigo y lo tomara como parte de su camada,la perra mas bien sentira curiosidad, que acabara tornando en indiferencia.

    Lo ideal es que si metes otro gato en casa lo tengas el primer dia en un cuarto separado del otro,pero les hagas compartir algun juguete (teniendolo un rato cada uno)para que se acostumbren primero al olor el uno del otro,luego les haces compartir el comedero con el mismo fin y despues les dejas que se huelan o acerquen un momento,pero sin llegar a juntarles del todo,todo este proceso es para que la llegada de un nuevo miembro a la familia no sea repentina y y les produzca un “Shock”,como ves a mi casa llegan gatos cada dos por tres,algunos para drles en adopcion y otros se quedan,pero finalmente todos hecen buenas migas y acaban jugando,juntos y durmiento y lavandose unos a otros como si fuesen de la misma camada.

    Unicamente si finalmente decides meter otro gato en casa adoptalo en vez de comprarlo,en las perreras municipales seguro encontraras un explendido gato de cualquier edad al que podras salvar la vida y el te lo agradecera toda la vida.

    Tambien hay foros como “anipedia” donde puedes encontrar gatos en adopcion.

    Yo ya no puedo meter mas gatos en casa,(ya me gustaria),asi que animate. Suerte.

  7. hola juan luis…gracias por tu respuesta…al final he decidido esperar un poco.
    acabaré teniendo otro gaato,eso es seguro,pero voy a esperar…mi perra ya es mayor y no quiero que pase más celos…cuando ella ya no esté,buscaré un gato para que haga compañia al que ya tengo…
    en cuanto a lo de adoptar,esa es mi forma de actuar…mi perra la saque de la protectora,la habían abandonado porque estaba embarazada…y es un animal increiblemente bueno y a mi gato lo recogí de la calle,estaba debajo de un coche y fué un flechazo…
    yo tengo mucho contacto con una chica que es “nodriza” de la protectora, y cuando alguien me dice que quiere un gato,lo pongo en contacto con ella para que adopten los gatitos que ella vá recibiendo….
    cuando haga la adopción ya te comentaré…
    saludos

  8. Perder a un hijo no se supera.No puedo más que darte todo mi apoyo,mis ánimos, mi abrazo,mis maus y guaus más grandes porque sé por lo que estás pasando. Sabemos que tenemos que seguir adelante, por proteger, salvar,cuidar a todos los que podamos,por pocos que sean – imposible todos,por desgracia- y que ,los que nos quedan,son nuestro gran apoyo de cada día, nuestro aliento.
    Siempre diré que,desde ese jardín al que van,viven la vida que siempre merecieron. No digo más porque ya me pongo a llorar como una boba :-).

  9. Juan Luis siento mucho lo de tus gatos, en beso enorme.

  10. Hola a todos:

    En este momento no puedo escribir mucho. Me he inscrito a vuestra página. El miércoles sacrificaron a mi gato de 16 años Boliche.

    Me han ayudado mucho vuestros comentarios.

  11. Lo lamento, Beatriz: quienes hemos pasado por eso, incluso varias veces, podemos entender tu pesar. No es fácil, sobre todo cuando han sido muchos años de mutuo y fiel compañerismo. Por otra parte, llegar a la necesidad del sacrificio para evitar sufrimientos inútiles cuando ya no hay nada más que hacer, no es precisamente un alivio para uno. El sentimiento de pérdida y de dolor es muy grande y suele durar. Yo, desafortunadamente, recuerdo con precisión cada pérdida y cada uno de los momentos en que tuve que pasar por ese sacrificio. Se supera, apero no se olvida.

  12. Sinceramente, leo estoy se me remueven las tripas. No entiendo que a tus gatos, que tanto quieren, les dejes salir a sus anchas sabiendo que lo mismo un día no vuelven, y sabiendo todo lo que les pueden contagiar. No entiendo que lleves el gato del taller a tu casa, y le juntes con los tuyos, y menos aún entiendo que tengas a la gata sin castrar y digas que terminó incitando al macho. Luego los otros te desaparecen… ¿cómo cuidas tú a los gatos? Yo tengo gatos, no salen a la calle porque ya recojo bastantes atropellados, golpeados, moribundos… Salen a la terraza, que por supuesto tengo acristalada, y las ventanas con mosquiteras para que no se caigan. Si recojo un gato de la calle, lo dejo de cuarentena en el baño, etc etc
    En fin…

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