Nukita, mi gata negra como un Cadillac

gata negra echada Salvo circunstancias muy puntuales, quizás excepcionales, quienes rescatan de la calle un animal o lo adoptan sacándolo de una perrera o de una sociedad protectora, por lo general nunca se arrepienten. Suelen ganar un animal agradecido.

También hay muchas formas de encontrar a uno. Mi amigo José Juan Luis Blázquez es un experto en encontrar gatos y, como ya lo he dicho en alguna otra oportunidad, él parece un imán para atraerlos.

Esta es una nueva historia que él nos trae, que he dividido en dos capítulos. Este es el primero, la forma como él encontró a su querida gata Nuka, tan negra y hermosa como un auto Cadillac negro, según él dice. Y si seguís leyendo sabréis los motivos.

De todos es sabido que el color negro es un color enigmático, austero, serio, inquietante, elegante, macarra, color de muerte, color de estatus, hay miles de formas de ver el color negro, pero lo cierto es que su elegancia es indiscutible por encima de todo. 

Imaginemos ahora una cálida mañana de Diciembre,de esos días tranquilos, apacibles, agradables para pasear… Estaba en mi querido trabajo (aunque parezca mentira mi trabajo es una de las cosas que mas me gustan), y había que aprovechar tan idílica mañana, de modo que no me fue difícil aunar trabajo con ocio. Qué mejor momento para salir a dar una vuelta y probar un elegante Cadillac negro.

Así que, sin ninguna prisa, me pongo al volante y comienzo mi pequeño paseo de pruebas. (Hay que decir que el efecto de conducir uno de estos coches en uno de estos esplendidos días no tiene precio).

Tras un breve tiempo retorno a la nave, embriagado de la calidez del paseo, como si de una mística experiencia se tratase. De en medio de la calle surge una figura humana con una preciosa y elegante gatita negra… como un Cadillac.

Detengo el coche para contemplar al animal, y la mujer me cuenta que se dispone a dejarla suelta en el aparcamiento de  un supermercado cercano.

Al parecer la habían recogido allí mismo hacia un par de horas, pero al llegar a casa con ella su marido montó en cólera, por lo que decidieron dejarla donde la encontraron.

Hoy era un día especial para mí, un día que, aun sin saber por qué y sin motivo aparente, era mágico. Yo iba en un estupendo Cadillac negro y aparece una estupenda y simpática gatita negra… No hay nada más que pensar, me hago cargo de la gata, al menos por el momento.

En un principio no quise llevármela a casa, por problemas de superpoblación gatuna, así que la deje en la nave junto con Mimo, hasta conseguir un adoptante. Pero ese pequeño ser supo embaucarme desde el primer día, ella decidió que yo seria su amo. Todos los días al llegar a la nave ella salia corriendo a recibirme, se frotaba con mis piernas y daba saltitos para que la acariciase.

Después de unos días Débora me convenció de la necesidad de llevarla a casa, ya que era muy pequeña para estar en la nave, y Mimo no le hacia el mas mínimo caso.

Con los días le buscamos un nombre; «Nuka», como los ositos de los dibujos. Ya teníamos a «Jackie» y ahora a «Nuka», uno blanco y la otra negra.

La gatita fue ganándome rápidamente, hasta tal punto que, estuviese yo donde estuviese, ella venia corriendo a mí, nada más llegar yo a casa. No puedo comer sin que ella esté encima, o ver la tele sin ella. A veces simplemente va detrás de mí por toda la casa, o me espera en el pasillo para ir a la cama; duerme a mi lado, muy pegada a mí, y si me levanto a media noche ella también lo hace, para volver de nuevo a la cama cuando yo lo hago.

Si yo no la veo la llamo y viene corriendo a donde yo esté, y me mira con una complicidad digna de quien lleva años de relación. A veces pienso si los gatos tuviesen reencarnación, por que tiene un carácter igual al que tenia mi desaparecida gata «Vesta» y es tan «bicheta» como ella.

Deborah opina que a veces parece que la gata es mi novia en vez de ella.

¿Qué les ha parecido la historia? A mi juicio, lo verdaderamente excepcional en esta peculiar relación afectiva entre Nuka y Juan Luis, es lo que me sucedió con Nuka, cuando tuvo sus sorpresivos e inesperados hijos. Yo no había escuchado de un caso igual. Pero esto lo cuento en la siguiente entrega.

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