Los caballos y yo

Caballos asturianosMi mundo animal es mucho más que perros y gatos. Mi amor más temprano fueron los caballos; dicen que desde que abrí los ojos y vi el primero. En mi pueblito montaraz no era difícil, solamente necesitaba asomarme a la ventana.

En una de las visitas a mis padres, un día de comienzos de primavera, hace un par de años, decidí subir con mi papá a las montañas del Rasón, en el Concejo de Aller, Asturias, a donde no iba desde joven. Nos bajamos del auto y yo caminé por una pradera cubierta de flores y verde pastura, deleitándome con la hermosa vista, el aroma y los sonidos. Era volver a la niñez.

Se veían reses por todas partes. Y algo más arriba divisé a unos caballos pastando. Preparaba mi cámara fotográfica, cuando escuché el peculiar ruido de cascos batiendo sobre suelo blando. Toda la manada que hacía unos instantes estaba arriba de la colina, una veintena de caballos, la mayoría yeguas y potrillos, ahora bajaban a todo galope por la suave ladera, directo hacia mí.

Cuando parecía que me iban a llevar por el medio, la manada se abrió, pasándome por los lados. ¿Y a éstos qué les pasó? Me pregunté, intrigado. Pero yo estaba muy tranquilo, encantado ante aquel inesperado y hermoso espectáculo, lamentando no haber tenido lista la cámara en la modalidad de video, pues sería irrepetible.

YeguadaAmpliar foto.

Los animales se detuvieron cerca, dejándome en el medio. Algunos se pusieron a pastar con tranquilidad; en los ojos de otros había cierta curiosidad, tal como el caballo de la foto de portada. Lideraba la yeguada un hermoso macho negro, que se mantenía muy atento.

Y los niños siempre serán curiosos, sin importar la especie. Debiendo ser los más ariscos y precavidos, por su juventud y el poco contacto humano que allí tenían, sin embargo, tres de los potrillos se acercaron a olisquear.

Caballos Al principio parecían recelosos, pero percibiendo mi tranquilidad y buen ánimo se acercaron más, hasta empujarme con sus hocicos, juguetonamente, mordisqueándome la ropa. Aproveché para acariciarlos y susurrarles. Al poco llegaron sus madres, también curiosas, y en unos momentos me encontré encerrado entre hermosos caballos. Cuando me pareció suficiente me alejé caminando. Algunos me siguieron colina arriba, cual si los guiara.

– Si lo cuento no me lo cree nadie. -Dijo mi padre, sentado en un muro de piedra que separaba los prados privados del monte público- Por un momento me pareció que te iban a llevar por el medio; pero vi que sonreías. ¿No venías queriendo ver caballos? Pues ahí los tienes de sobra. Llegaron como si fueran tuyos y los hubieras llamado.

Rebaño de reses Ampliar foto.

Y de verdad que había caballos y reses por todas partes, en las praderas y entre cada matorral, buscando la sombra. Porque en Asturias, en un día específico en la primavera, cuando ya la hierba se encuentra a punto, se da permiso para que se suelte al ganado por los montes, para que aprovechen las nutritivas pasturas y completen el ciclo ecológico natural.

vacas y ternerosSe van uniendo caballos por un lado y reses por otro, formando algunas manadas de gran tamaño. Y permanecen a sus anchas por los montes, hasta finales de Octubre, cuando sus propietarios los buscan y bajan.

Toro asturianoEsa es la época en que se realizan importantes ferias ganaderas, porque los animales están gordos y lustrosos. Por algo hay una excelente ganadería en la Cordillera Cantábrica. Se ha ido mejorando con los años, cambiando cantidad por calidad.

YeguadaAmpliar foto.

Está foto la tomé desde arriba de la colina, hacia abajo, donde dejamos el auto aquel memorable día, y donde los caballos me dieron el peculiar recibimiento cuando llegué.

Comiendo en el monte Pasé un hermoso día, caminando por aquellos montes con mi padre. El aún conocía a muchos de los ganaderos que tienen sus cabañas por allí. Y por esos montes, cualquier sitio es bueno para comer el bocadillo juntos.

¿Y sabían que en Asturias tenemos el poni Asturcón, de quien se afirma que es la raza de caballos más antigua? Les dejo unos enlaces si quieren saber algo más de esa peculiar raza de caballos.

El caballo asturiano

Los caballos asturcones.


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