• Blog personal sobre perros, gatos y animales en general; fotos, cuidados, anécdotas.

Simplemente un caballo

un caballo en un pradoEncontrarás mucha gente, demasiada, que ante tus muestras de pasión por tu caballo, tu perro, tu gato o tu mascota, te dirán: «es simplemente un animal». Yo ya he desistido de intentar explicarles, porque suele ser inútil. Tú sabes perfectamente que no, que para ti no es simplemente un caballo, no es simplemente un perro, no es simplemente un gato. Pero, como dicen en el hermoso vídeo que les dejo a continuación, es que esas personas «simplemente no entienden»

Impresionantes caballos de raza española, sin precio

caballo de pura raza española El pasado domingo 20 de Junio asistí a la final del Tercer Concurso Morfológico de Caballos de Pura Raza Española, por la  Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Pura Raza Española ANCCE que durante tres días se realizó en Colmenar Viejo, Madrid. Había unos cuarenta finalistas en pista, entre yeguas y machos, buscando galardón en alguna de las diversas categorías. En los establos habría otros tantos hermosos e inquietos animales que no habían pasado a la final, separados en pequeños recintos individuales. Algunos estaban tan nerviosos que coceaban las paredes, mientras otros se paraban sobre sus cuartos traseros para mirar por encima del manparo al caballo del establo de al lado. Había cerca muchas yeguas con sus crías de pocas semanas, lo que significaba muchas feromonas en el aire. Y los machos lo sabían.

Equitación y doma, La Cascayera, en Boo

Equitacion, montando una yegua

Salvada, camino al matadero

«El que no vale para estudiar vale para trabajar», suele decirse de las personas. «La que no vale para leche vale para carne», se dice de las vacas. Y de los caballos, otro tanto. Los que no sirven para monta o trabajo terminan en el matadero; aunque muchos son criados exclusivamente con este propósito. Recién he conocido el caso de una hermosa yegua de raza española, procedente de unos prestigiosos criadores del sur de España; pero que iba camino del matadero, tan solo por tener cierto defecto en sus patas delanteras que la invalidaba como caballo de largas montas o trabajo duro. Alguien se enamoró de ella y decidió comprársela al tratante, para utilizarla de caballo de silla. Sin embargo el animal estaba resabiado, debido a los malos tratos recibidos, que no había quien se le acercara.

El buen trato lo puede todo

Este fin de año estuve de vuelta por mi terruño natal en Agüeria, Asturias, para pasarlo con mis padres. Puede conocer unas cuadras que han montado recientemente en la población de Bustillé, al lado de Boo, pueblo que dista unos pocos kilómetros de Moreda y pocos más de la Villa de Mieres, en el Concejo de Aller.

Domando caballos al natural

CaballosRecuerdo que yo tenía quince años cuando un tío nos llevó a los montes del Puerto de San Isidro, en la línea divisoria entre Asturias y León, España. Junto con mi hermano y dos primos pasamos un par de semanas en una cabaña de pastores, en un lugar conocido como La llana de el Fitu, un lugar que es hoy día muy concurrido por las pistas de esquiar. Mientras mi tío se iba a pescar truchas, afición a la que dedicaba todo el día con excelentes resultados, nosotros teníamos todo el tiempo libre. Yo pronto descubrí que a una llanada cercana llegaba una manada de caballos, temprano en la mañana, y se marchaban en la tarde. Y allí los esperaba yo, sentado en medio de la hierba. Al poco, ya los animales me rodeaban y yo jugueteaba con los potrillos, como si fuera uno más. Había un enorme caballo que me encantaba, y al que quería montar. En un par de días logré que el animal me aceptara encima de su lomo, mientras él pastaba. Yo subía y permanecía sentado sobre él. Estaba yo en eso una tarde cuando la manada se puso en movimiento. Salieron todos al galope corto por aquellos montes, y yo iba cabalgando el hermoso macho, feliz. No tenía silla, ni riendas ni nada, pero no me importaba, porque yo no tenía intención de dirigir al animal; que fuera a donde quisiera, pero conmigo encima.

Los caballos y yo

Caballos asturianosMi mundo animal es mucho más que perros y gatos. Mi amor más temprano fueron los caballos; dicen que desde que abrí los ojos y vi el primero. En mi pueblito montaraz no era difícil, solamente necesitaba asomarme a la ventana. En una de las visitas a mis padres, un día de comienzos de primavera, hace un par de años, decidí subir con mi papá a las montañas del Rasón, en el Concejo de Aller, Asturias, a donde no iba desde joven. Nos bajamos del auto y yo caminé por una pradera cubierta de flores y verde pastura, deleitándome con la hermosa vista, el aroma y los sonidos. Era volver a la niñez. Se veían reses por todas partes. Y algo más arriba divisé a unos caballos pastando. Preparaba mi cámara fotográfica, cuando escuché el peculiar ruido de cascos batiendo sobre suelo blando. Toda la manada que hacía unos instantes estaba arriba de la colina, una veintena de caballos, la mayoría yeguas y potrillos, ahora bajaban a todo galope por la suave ladera, directo hacia mí.