El celo en las perras

Pareja de perros bulldog haciendo guardia Voy a comenzar una serie de cuatro, o quizás cinco nueve artículos, en los que trataré temas relacionados con la reproducción de las perras, desde el inicio del celo hasta el proceso del parto. Eso sí, seguiré con mi estilo más bien coloquial y distendido, como si estuviéramos conversando y tomándonos un café en cualquier lugar, como hasta ahora he venido haciendo en este blog; las formalidades y tono de seriedad las dejo para las enciclopedias y libros especializados. Aquí, lo que menos se pretende es dictar cátedra.

Seguiremos este orden: el celo y el momento más fértil para el cruce; el período de gravidez y formas de determinar el embarazo; la alimentación de las perras en gestación; el momento del parto y los cuidados necesarios. Luego ya veremos. Pero no irán consecutivos, porque iré intercalando otros temas. Vamos, pues, con el primero.


Perra bulldog atigradaMuy bien, eres el orgulloso propietario o propietaria de una perra ya adulta, a quien quieres como si fuera una hija, pero adoras los cachorritos. De tanto verlos haciendo encantadoras travesuras en los anuncios de comidas para perros, sientes la necesidad de un puñado de ellos corriendo y orinándose por todas partes, mordiendo los cordones de los zapatos y estirándote los calcetines, por lo que estás considerando la reproducción de tu perra. Entonces hay algunas pocas cositas que deberás saber.

Sólo durante la denominada fase de la pubertad, las glándulas sexuales de los perros comienzan a trabajar, produciendo la fertilidad del animal y haciéndolo capaz de reproducirse. Según la raza ―la salud, el ambiente, etc.― esta etapa se presenta entre los siete y los diez meses de edad. Aunque conozco casos de perras que, con quince meses, aún no han tenido su primer celo.

Sin embargo, que ya sean sexualmente activos no quiere decir que, necesariamente, sus órganos reproductivos se encuentren adecuadamente desarrollados para encarar el delicado proceso de la gravidez y el parto. Se suele concordar en que es conveniente esperar hacia el año y medio en el macho. Para las hembras al segundo, o mejor, el tercer celo, ya que los primeros son poco intensos; además de que el útero podría estar aún imperfectamente desarrollado, por lo que, de producirse la fecundación, la gestación podría convertirse en un riesgo, tanto para la madre como para los cachorros.

En la hembra, el celo se repetirá cada 150 a 180 días. Sin embargo, debido al carácter y domesticidad del animal, en ocasiones podría reducirse el lapso. Está acompañado de manifestaciones externas, visibles en su comportamiento. La perra puede tornarse irritable, sobre todo con sus otros compañeros animales; también desconfiada con todos y remilgosa con la comida. Si tiene salida libremente a la calle podría alejarse de la casa por más tiempo del que tú quisieras, en su busca de macho. Pero no te preocupes, que siempre volverá; principalmente si ha quedado preñada, pues ansiará la seguridad de su rincón favorito en el hogar para tener a sus cachorros.

Entre las manifestaciones físicas más visibles de la presencia del período del celo, está la hinchazón de la vulva, por la que escapará un líquido que primero es seroso y luego sanguinolento.

Maho bulldog blanco con manchas amarillentasBien, ya tienes un hermoso macho visto, y te has puesto de acuerdo con su propietario. ¿Pero qué hacer? ¿Llevar a tu perra a donde el macho, o traerlo a él a tu casa? Si vives en un pequeño piso, quizás no tengas más remedio que llevarla a casa del macho, eso suponiendo que él tenga más espacio. Pero, dentro de lo posible, yo prefiero traer al macho al propio territorio de la perra; donde no sólo ella se siente segura, sino que tú podrás vigilar que no se produzcan acoplamientos excesivos por abuso del macho, con perjuicio físico para tu perra. (1)

Pareja de bulldogsLo normal es que, en cuanto llegue, el macho olisquee a la hembra y comience a buscarle juegos y fiestas, como primera toma de contacto, hasta que ella acepte sin recelos su cercanía. Intentará hacerle ver lo buen jugador de pelota que es, o su resistencia en las carreras de fondo y velocidad. En los dos habrá mucha movida de los rabitos y saltos; agacharse, levantarse, correr en círculos uno alrededor del otro y todo lo demás. Vamos, lo usual en cualquier galanteo. Lo único bueno es que, a diferencia de los hijos, no te pedirán prestado el coche para ir al cine. Pero hay machos dominantes, que se saltan el cortejo y quieren montar a la hembra de inmediato, incluso agresivamente. En eso caso, por el bien de tu perra, te aconsejo que detengas todo y busques otro de mejor carácter.

Sin embargo, el proceso de la monta, o acoplamiento de un perro macho con la hebra, no es asunto de coser y cantar, ni darle vueltas a la manigueta y hacer churros; pues puede haber una negación para la monta, por parte de alguno de los dos animales.

Las causas psíquicas pueden ser diversas, aunque más sencillas de tratar que las fisiológicas. Si es un macho primerizo, podría estar ocurriendo, simplemente, que no sabe cómo hacerlo. Con una de mis perras boxer ocurrió eso. El macho era un hermosísimo ejemplar, tanto en atributos físicos como en su noble carácter; pero no hubo forma de que lograra montar a la perra, por más empeño que puso. Tenía una buena idea de cómo era el asunto, pero no lograba realizar el acoplamiento sexual.

Al cabo de un par de días en esos menesteres, el macho estaba agotado; como cabía esperar. Yo tenía ganas de ver a los cachorritos correteando por todos lados, escondiéndose debajo de la alfombra, desenrollando el papel sanitario y rompiéndole las plantas a mi esposa; así que no quise dejar pasar los días más apropiados de aquel celo, en la inútil espera de que el persistente animal lograra al fin su cometido; por lo que llamé al galán sustituto. Siempre es bueno tener uno esperando en el banquillo, para estas eventualidades.

Si el macho es demasiado tímido podría tener algunos problemas, particularmente al verse fuera de su propio ambiente, ―aunque esto es más válido para las hembras― o ante una perra también primeriza en asuntos de amoríos; o una que sea dominante, o algo agresiva; o bien por la presencia de personas extrañas alrededor; o quizás porque la hembra le revivió el mal recuerdo de alguna pasada agresión, por parte de otra perra mal dispuesta. Nosotros no somos los únicos que tenemos nuestros traumitas causados por experiencias negativas de juventud. Pero si la causa fuera solamente un excesivo nerviosismo en el macho, los sedantes adecuados, recomendados por el veterinario, pueden ser de gran utilidad.

En las hembras, las causas no fisiológicas para el rechazo pueden ser similares a las mencionadas para los machos. Y no es inusual que alguna pueda sentir aversión por determinado perro; vamos, que aquel no es su tipo; ni porque tenga pedigrí con rancio abolengo y cien campeonatos en su haber.

También es corriente que se rehúsen si están demasiado mimadas o apegadas al dueño. Con Montserrat, una de mis últimas boxer, quien era la hembra dominante o Alfa de la jauría, y mi sombra inseparable desde que abrió los ojos en este mundo, nunca fue posible que aceptara a macho alguno. Por el contrario, Penélope, su hermana de camada, aceptaría de buen grado el acercamiento de cualquier macho, aún sin estar en celo. Sucede en las películas y en la vida real.

la cabeza de dos bulldog jugando con una pelotaSiempre es aconsejable un período de preparación previa en compañía del macho, por lo que es prudente llevarlo con cierta anticipación, para que se vayan conociendo íntimamente, en todo el sentido de la palabra.

El ciclo del período del celo en la hembra es el siguiente:
Primera etapa: Ocurre entre el primero y el noveno día del inicio del celo.
Segunda etapa: Del décimo al decimoquinto día.
Tercera etapa: Del decimosexto al vigésimo primer día.

En conclusión: son veintiún (21) días para el celo completo.

Ente el 9º y el 11º día da inicio la ovulación, por lo que resultan adecuados para presentar el macho a la hembra. Entre los días 12 y 15 se considera la mejor etapa para que se produzca la fecundación exitosa.

pareja de bulldogs acostados sobre el sueloSi no has podido llevar el cómputo de los días, porque no te diste cuenta de cuando le comenzó el celo, no pasa nada. Ten por seguro que el sistema biológico de tu perra si que lleva la cuenta. El mejor momento para el acoplamiento, con buenas garantías de obtener una unión fecunda, será alrededor de las 48 horas desde el momento en que la hembra demuestra que la cercanía del macho le agrada, pues quiere decir que se encuentra en la fase de ovulación. Si aún no lo es, pues el macho tendrá que montar guardia, muy cerca de la hembra, para que ningún otro advenedizo le quite la vez, y esperará con toda paciencia a que llegue el momento. Si después de realizada una monta inicla, o dos, el celo continúa, puedes permitir que se repita el acoplamiento, con intervalos de 24 a 48 horas. La hembra dirá cuando es suficiente.

NOTA (1): En esto hay opiniones divididas. Hay quienes aseguran que es preferible llevar a la hembra a la casa del macho, donde este se sentirá más seguro y dispuesto, por estar en su propio territorio. Yo, como dueño de hembras que soy, prefiero lo contrario. En estos asuntos de la procreación, quien lleva todo el riesgo es la hembra. He sabido de boca de los propios afectados, que dejaron su perra en la casa del macho, que la misma fue abusivamente montada en múltiples oportunidades durante los dos días que allí la dejaron, encontrándose con su perra seriamente afectada. Al propietario del macho no le importó para nada cuidar a la hembra, evitando los abusos de su perro.

También he leído de propietarios privados, -incluso criadores- para quienes su hembra es solamente un medio de producción económica, que les han colocado bozales e inmovilizado con amarres, para que no pudieran evitar la monta de un macho al que, en principio, rechazaron; situación que se asimila a una vulgar violación, que podría afectar sicológicamente a la perra para un futuro. Pero como ese no es el caso tuyo, amigo o amiga lectora, porque amas a tu «niña» como a un hijo más, si te es posible, yo te aconsejo que traigas el macho a tu casa, donde puedas controlar la situación. En último caso, si no te queda más remedio que llevarla a donde el macho -hay propietarios que no quieren perderlos de vista- o los dos animales a un terreno neutral, quédate en los alrededores, desde donde puedas vigilar y controlar la situación. El buen sentido común ha de privar en todo esto.

Pero hablar de la gravidez lo dejo para otro artículo. Las cosas tienen su orden.

ACTUALIZACION 17-11-2007: En total han sido nueve temas relacionados con estos tópicos, que podrán encontrar todos agrupados bajo la categoría de «La reproducción«, y que quedaron así:

  1.  El celo en las perras.
  2. La gravidez en las perras.
  3. La alimentación de las perras en gestación
  4. Antes del parto.
  5. La caja del parto.
  6. El parto en las perras
  7. Problemas durante el parto
  8. ¿Monta o inseminación artificial?
  9. Parto natural y cesárea.

Tema siguiente: La gravidez en las perras.


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22 respuestas a El celo en las perras

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