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La corta vida de Nikita, una perrita muy especial

He publicado algunos casos que he clasificado como “historias de amor”, aún a sabiendas de que, esa categoría, posterior a la creación del blog, no contendría todas los casos previos que podían encuadrarse dentro de ella.

A esta perrita mexicana de la foto le pusieron por nombre “Nikita”. La encontraron abandonada en una barranca, teniendo apenas como un mes de nacida. Llegó al Hogar Canino Vida Nueva, en Puebla, Mexico, desde donde la señora Guadalupe Zozaya Camacho me escribió.

Cuando la conocí, se veía completamente normal, y caminaba por todas partes. Lo único raro es que no interactuaba con los demás perritos. Yo pensé que era porque estaba muy pequeñita. A la semana siguiente estaba muy mal, deshidratada, no quería comer nada. Se le llevó al veterinario y nos dijo que a parte de deshidratación y mala alimentación es sorda y ciega.

Cuando Lupita me contactó, Nikita se encontraba en la casa de otra de las voluntarias del refugio, ya que necesitaba una atención más personalizada.  Ella quería saber si yo podía darle algunos consejos, ya que los únicos sentidos que a la perrita le quedaban para interactuar con el mundo eran el olfato, principalmente, y luego el tacto.

En este blog he expuesto la historia de “un gato ciego” así como la de “un gato sordo” en las que se reflejaban muy adecuadamente lo bien que pueden vivir animales con tales deficiencias físicas, y el amor que pueden proporcionar a sus dueños y cuidadores.

Yo me hago algunas consideraciones: ¿Una persona ciega es inútil? No. ¿Una persona sorda es inútil? No. ¿Y una persona ciega y sorda es inútil e incapaz? Por supuesto que no. A pesar de tales discapacidades físicas, personas en tales condiciones ni son inútiles para sí mismas ni para los demás. Pues lo mismo podemos decir de nuestros animalitos. Claro que, un perro en las condiciones de NIKITA, totalmente dependiente, necesita contar con un cuidador que tenga gran comprensión, paciencia, capacidad de observación, entendimiento y experiencia.

Particularmente yo no he tenido ningún perro ni gato en tales circunstancias, pero mi hermana menor, en Caracas tuvo una perra de raza Rottweiler, que quedó ciega sin que se dieran cuenta. Porque el animal recorría toda la casa y los jardines como si nada, ya que conocía el entorno y se guiaba por el olfato en sus recorridos. También tuve un vecino cuya perra de raza Whippet, ganadora de exposiciones, se quedó ciega y sorda por la vejez. Pero disfrutó de unos buenos años recorriendo la casa por el olfato, reconociendo a sus dueños por ese sentido y recibiendo de ellos el mismo cariño de antes.

Yo estaba seguro de que podrían encontrar a alguien así. Pero las cosas no resultaron bien. Lupita me escribió menos de un mes más tarde. En su email decía:

Lamentablemente el pasado domingo Nikita dio su último respiro. Después de haberla sacado de su desnutrición y su deshidratación, tuvo un “ataque de moquillo” que desencadenó su muerte. Ahora es un lindo angelito que vivirá en nuestro recuerdo y nuestro corazón. Gracias a Dios y a la familia que la acogió en sus ultimas semanas de vida, Nikita supo lo que era tener una familia que la amara, tuvo su cama, sus platitos de comida y agua, juguetes y sobre todo, el calor de un ser humano.
Nos cuenta Ana (ella es quien se encargó de Nikita), que la perrita lloraba cada vez que la dejaba en el suelo. Sus “berrinches” eran para exigir que la cargaran y sentirse cobijada… En fin, Dios sabe lo que hace.

Me dolió mucho saber ese desenlace. Me revivió el caso de “Rantamplán, mi perro”, sobre el que he escrito en este mismo blog.

Diariamente, en el mundo hay animales que son abandonados por sus dueños. Y diariamente hay por todo el mundo personas que protagonizan historias de amor con ellos. Unos lo hacen rescatándolos, muchas veces a riesgo de sus propias vidas. Otros lo hacen curándolos de sus heridas físicas y  sicológicas, no sólo en centros de protección sino en hogares de acogida particulares, en donde los tienen hasta que encuentren un dueño definitivo. En este blog he contado algunos pocos casos, pero hay mucho, más de los que se piensan. Vaya mi más sincero reconocimiento a todas esas personas y su labor callada en pro de los animales.

Por supuesto, ¿cómo no iba a serlo? También tú, que cuidas, quieres y tratas con amor a tu perro, tu gato o el animal que hayas decidido tener como compañía en tu vida, protagonizas cada día una historia de amor.

www.adoptamascota.com/vidanueva.htm
http://alberguevidanueva.blogspot.com/

5 comentarios

  1. Hola , como estas, queria felicitarte, pues tu pagina es excelente , me encantan los contenidos , digno de su publicacion ,si queres , entra en mi sitio , y dejame un comentario ,,

    te mando un abrazo .

  2. Precioso artículo … y preciosa Nikita.
    🙂

  3. una historya super triste .pero eya sufriaa mucho solo imaginarlo y es horrible .emtonces eya klo vivia dia adia .solo le deseo .k endonde este resiva todas las bendiciones .deseos desde el puro corazon

  4. Hola, gracias amigo, por compartir historias de amor y drama. En ocasiones pienso de nuestra dramática existencia.
    Es muy triste la historia de Nikita, amigo, y a la vez nos recuerda la oportunidad que tenemos todos los dias con otras “Nikitas” que necesitan amor, de hecho, considero que los perritos y otras especies, estan un escalón más alto que nosotros los “humanos” en cuestiones de saber amar, parece que en estos menesteres de amar somos nosotros las bestias y los perritos los humanos.

  5. Es bastante lo que tenemos que aprender de ellos.

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