• Blog personal sobre perros, gatos y animales en general; fotos, cuidados, anécdotas.

Merlín, el gato misterioso

Un gato sobre un autoEra una noche de viernes muy, muy lluviosa del invierno pasado y llegábamos a casa a altas horas, de cenar con unos amigos en Madrid. Al entrar en nuestro callejón pudimos verlo en medio de la calle, a escasos metros de casa, empapado en agua estaba un pequeño gato, de quizás unos cuatro meses, que intentaba comerse los restos de un trozo de pan empapado de agua en un charco formado por la persistente lluvia. Obviamente no se dejo coger, salio despavorido en cuanto me baje del coche. Yo no lo había visto nunca por allí, pero estaba claro que  un gato comiendo restos de pan bajo la lluvia debía estar mas que hambriento, y seguramente con un buen resfriado rondándole. Fue una verdadera lastima no poder cogerlo, porque en esas condiciones yo no le auguraba un buen futuro. Pasaron los días y aquel episodio quedó en una anécdota. Dábamos por hecho que no volveríamos a ver a aquel gato. Días después sucedió lo que hubiera sido un curioso y quizás insignificante hecho, de no ser por que se repitió durante tres o cuatro días. Por las mañanas, el ruido que hacia la persiana de la habitación al levantarla, hacía salir despavorido algún gato que presuntamente debía de estar durmiendo en una caja que teníamos en el alfeizar de la ventana. En una casa con gran familia gatuna como la mía, se podría pensar que era cualquiera de nuestra “colonia”.  Pero resultó que no era así, se trataba del mismo gato que vimos bajo la lluvia días antes.

¿A quién le importa que atropellen al gato?

Hace un tiempo yo comentaba que algunas personas parecen haber nacido destinadas a encotrar en su camino animales abandonados.  Además, parecen también haber recibido el don de querer ayudarlos; que ambos aspectos, desafortunadamente, no suelen ir juntos. Porque una cosa es encontrarse con un perro, un gato u otro animalito abandonado o herido, y otra poder acercarse a ellos. Y otra, muy distinta, es que, además, el animal se deja agarrar docilmente, como si lo deseara, como si hubiera estado esperando, precisamente, por esa persona y no por ninguna otra. Me parece que ese es el caso de Juan Luis Blázquez de Opazo y su pareja, de quienes ya he hablado en anteriores oportunidades colocando algunas historias de sus animales. Esta vez voy a colocar otro de esos caso, que me ha comentado en un email, y que, a mi juicio, no  tiene que ver tanto con haber rescatado a otro gato, sino con la forma como sucedió. Aunque ya le he dicho en una visita que, como siga así, va a terminar teniendo un centro de acogida en su casa.

Adopción de gatos en Madrid Felina

En el Día de la Adopción, convocado por Madrid Felina el domingo pasado, de los 19 gatitos que la asociación llevó ese día, fueron comprometidos 10, quedando en espera de que sus adoptantes formalicen los trámites requeridos. Acudieron unas 100 personas en las dos horas establecidas. Pudieran parecer pocas, sin embargo, esos asistentes ya iban muy bien predispuestos. Todos ellos sabían de que se trataba y, salvo alguno que otro, la mayoría fueron con la intención de conseguir un gato de su agrado. En la foto, Ébano descansa en brazos de su futuro propietario, que, después de seleccionarlo, no lo quiso aflojar ni un momento. Seguro que la pasará bien, pues tendrá otros gatos como compañeros en su nuevo hogar. A pesar de que nueve gatitos se quedaron en sus jaulitas y regresaron con la asociación, se considera que fue un éxito. Yo también lo creo así, máxime teniendo en cuenta el poco tiempo con que se realizó la convocatoria. Están considerando realizar eventos similares con más frecuencia, quizás una vez al mes, para que sus gatos puedan tener más oportunidades de conseguir hogares definitivos.

Ir al ritmo del gato

gata siamesa en su kennel En mi entrada anterior hablé sobre la factibilidad de entrenar a cualquier gato para llevarlo de paseo, sujeto a una correa. Si, como si fuera un perrito. Y mencioné también la conveniencia de un bolso transportín adecuado para esos desplazamientos, y donde el gato pueda refugiarse cuando lo considere adecuado. Con fecha 25 de julio de 2007,  en el post titulado: El nuevo trasportín de Aiko,  me referí al nuevo bolso de transporte (transportín o kennel) que le habíamos comprado a la gata siamesa de mi hija mayor, para cambiar el anterior de tipo rígido. Fue un intento para ver si lográbamos cambiar la actitud negativa que, después de su operación de esterilización, ella había comenzado a presentar cada vez que la llevábamos al veterinario, problemática que describí en el post: Temor al veterinario.

Dos gatitas adoptadas

Dos gatas peruanas
Estas dos lindas gatas son “Madrecita” y “Monita.” La foto la envía Ana Calle, de Ica-Peru. Ella las encontró abandonadas y las recogió. Responsablemente las mandó a esterilizar y ha volcado en ellas todo su cariño. Como ella misma dice, las dos se han convertido en su adoración, forman ahora parte de su vida y han llegado a ser tan importantes como sus hijas. Sin dudas una hermosa acción, que le ha sido retribuída por el cariño recíproco de sus gatas.