• Blog personal sobre perros, gatos y animales en general; fotos, cuidados, anécdotas.

Los gatos de Madrid Felina necesitan tu ayuda

una gata callejerca comiendo con sus cachorros «En estas dos últimas semanas hemos recogido, al menos, un gato al día. La mitad de ellos han necesitado hospitalización veterinaria por huesos rotos o estados de salud lamentables.  Razonablemente, no debimos acoger a ninguno. Estamos seguros de que fueron vistos por varias personas a lo largo de su vida en esta ciudad pero ha sido necesario que los ojos de Madrid Felina hayan sido su ventana al mundo.» Así comienza una nota de prensa que me ha hecho llegar la Asociación Madrid Felina. ¿Las causas? Muy simples: la atención veterinaria de todos esos gatos que son recogidos, generalmente en mal estado, no es gratuita. En esta piadosa asociación, los gatos rescatados suelen permanecer en hogares de acogida particulares, hasta que surge un corazón amoroso que adopte a cada animal. Pero los gastos veterinarios son por cuenta de la asociación.

La gata abandonada en la gasolinera de Elda

A principios de noviembre nos fuimos desde Madrid hacia Alicante con unos amigos, viajando en dos coches. Yo llevaba la intención de ver allí unos  “coches viejos” que tanto me gustan, pensando en la posibilidad de comprar uno para restaurarlo. Unos pocos kilómetros antes de llegar a la población de Elda,  Deborah me preguntó si no íbamos a parar allí para enseñarle a mis amigos aquel antiguo desguace abandonado, en el que solía haber coches muy antiguos y que siempre nos pareció que  encerraba cierto misterio. Yo ni me acordaba de aquel desguace. Imaginé que ya no quedaría nada de todos los tesoros de antaño; pero aunque no entraba en los planes, me apeteció parar un rato, lo que nos vendría bien para estirar las piernas y poner gasolina. Una vez llegando al municipio de Elda por la autovia A-3, hay que reducir mucho la velocidad e ir muy atento para no pasarse la salida que conduce a una gasolinera. Desde allí se puede ir andando hasta el desguace, ya que no hay vía de servicio, sino una simple salida consistente en una una corta y cerrada curva que apenas dista tres o cuatro metros de la autovía. Detuvimos los coches y nos bajamos los cuatro. Apenas Debora puso un pie en el suelo dijo: «¡Hay nene, mira que gatita mas guapa!» «¡No! !Más gatos, nó! Déjala tranquila, que seguro será de la gasolinera.»