En mi artÃculo “Conociendo la hora de tu muerte,” en que refiero el caso de la peculiar sensibilidad del gato Oscar para predecir el fallecimiento de personas, algunos opinaron que bien les gustarÃa poder saber eso. Otros, ni que se lo mencionen.
La mayorÃa de los humanos han perdido la capacidad de reconocer el momento en que la señora del sueño eterno los llama. Pero los animales saben cuando, por efecto de su edad o alguna enfermedad, les llega la hora. Muchos habrán leÃdo las historias sobre los elefantes, que conociendo que su muerte se acerca, viajaban hasta el lugar que se dio en llamar “cementerio de los elefantes” para sumar sus huesos a los de sus predecesores.



- Madrid
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En principio, fuera de pocas excepciones de anormalidades morfológicas, si una hembra se encuentra sana no hay nada que impida que tenga un parto natural. Ahora bien, con respecto a ciertas razas caninas, como el caso de las perras bulldog, si se diera la circunstancia de que gestara pocos cachorros (1 a 4) podrÃa suceder que todos, o alguno de ellos, fuera particularmente grande, con una cabeza de un tamaño tal que dificultara, e incluso impidiera su salida, quedando atascado. Si la perra no es atendida significarÃa su muerte, junto con todos los cachorros. Por eso es que algunos veterinarios aconsejan la cesárea para esta raza. Con ella también se evita la posibilidad de un parto lánguido, que tome muchas horas y agote a la madre, con lo que su recuperación posterior es más lenta.
Hace bastante tiempo que, si no llevo prisa, me detengo a observar los perros que deambulan por las calles, particularmente aquellos desnutridos. Intento meterme en sus pensamientos, percibir sus sentimientos, comprenderlos un poco a través de su comportamiento. Pero tengo que tener las emociones bien equilibradas ese dÃa, porque llega un momento en que parece que lo logro.




