• Blog personal sobre perros, gatos y animales en general; fotos, cuidados, anécdotas.

El nuevo transportín de Aiko

gato en su transportinPor los motivos que ya referí en el post titulado Temor al veterinario, le compramos un nuevo bolso de transporte para nuestra gatita siamesa Aiko. Este es de lona. Uno de los laterales cortos tiene una cremallera alrededor, que permite abrirlo completamente para que ella pueda entrar y salir. Pero tiene también una amplia abertura en la parte superior, igualmente con cierre de cremallera, por donde, no solamente ella puede ir con la cabecita afuera, mirando el mundo, sino que también nos permite meter nuestra gata y sacarla con más facilidad que por el lateral, sobre todo cuando lo llevamos colgado al hombro.

Buscando calorcito

gatito sobre el ADSL Todos los que tengan un router o un equipo de ADSL para la conexión a Internet, se habrán dado cuenta de la cantidad de calor que pueden generar. Conozco algunos sobre los que, fácilmente, se podría poner la taza para mantener el café caliente. Pues en esta foto, nuestra gatita Aiko, cuando llegó, teniendo apenas unos dos mesecitos, muestra lo bien que supo encontrar esa fuente de calor para su conveniencia, que buena falta le hacía calentarse. En aquellos momentos el equipo le quedaba sobrado de tamaño.

Gatitas curiosas

Gato asomando la cabeza por encima de la pantalla de una laptopEs bien conocido que los gatos son curiosos y les gusta los lugares cálidos. A nuestra gata Aiko le encanta acostarse sobre el router, y cerca de la salida de aire de cualquier laptop, mejor si hay varias sobre la mesa. Pero no puede resistir mucho tiempo sin asomarse por algún lado para mirarme, cuando me río o digo algo. Así que, yo tampoco pude resistirme a tomar esta instantánea de mis dos gatitas, asomando sus rostros por encima de las pantallas.

Paseando al gato

Gato paseandoPara Aiko, nuestra gatita siamesa, salir a pasear es un enorme placer. Yo comencé el día que la vi asomada a una de las ventanas del apartamento, mirando hacia fuera con interés y tristeza; siguiendo con la mirada todo gorrión o paloma que pasara volando, o a los niños del colegio cercano. Porque ella sabía que allá afuera había más vida, aunque no fuera mucha la que ella había visto; ya que las pocas veces que salió, fue metida en un transportín (kennel) de camino al veterinario.

Temor al veterinario

Gato en su kennelNuestra gatita siamesa Aiko, para quien el veterinario no tenía más que alabanzas debido a su buen comportamiento, ha cambiado radicalmente. Cuando la llevé hace semanas, no quería ni salir de su transportín. Nada más ver el estetoscopio se puso tan arisca que fue imposible que el veterinario se le acercara. Así que decidimos omitir el examen y ponerle la vacuna que le faltaba. Yo la tenía en brazos, y cuando el hombre se acercó con la inyectadora (jeringuilla) en la mano, ella volvió a sacar a relucir su carácter de gato siamés. ¡Hasta tuvo la osadía de esgrimirme frente a la cara una de sus zarpitas con las uñas afuera, amenazadoramente, mientras bufaba y enseñaba los dientes! Fue como si me estuviera diciendo: “No sigas o te doy un zarpazo”.

El gato se frota contra tus piernas

Gato en el sueloLlegas a casa y tu gato viene a saludarte. Quizás se refriegue contra tus piernas, y luego puede que se espatarre en el piso, delante tuyo. Vamos, que no hay que ser un experto en el coportamiento animal para saber lo que te está pidiendo. Atención, cariños, mimos; todo eso y más. Pero te has fijado que los gatos se frotan, particularmente los laterales de sus caras, contra muebles, paredes, puertas y toda clase de sitios y objetos. Incluso se frotan contra ti. ¿Por qué un gato se frota contra tus piernas al saludarte? Veamos lo que los expertos dicen al respecto:

La operación de Aiko

Aiko operada El 27 de diciembre, a sus seis mesecitos, Aiko fue sometida a una ovario-histerectomía (esterilización). No fue por nuestro gusto, sino por exigencia del Centro Integral de Acogida de Animales de la Comunidad de Madrid (CIAAM), impuesta en los requisitos de la adopción, como ya expliqué en el post titulado Aiko, una gatita consentida. En realidad esta intervención había sido pautada para mucho antes. Pero se retrasó, debido a que, desde que mi hija la adoptó en el CIAAM, Aiko estuvo malita por algunas afecciones que traía, principalmente un fuerte resfriado, y la tuvimos sometida a diversos tratamientos, por lo que fue necesario esperar a que se recuperara. La esterilización a tan poca edad aún mantiene controversias entre los veterinarios. Unos la aprueban, y opinan que mientras primero mejor. Otros no la aconsejan, sino hasta que todos los órganos del animal se consideren perfectamente desarrollados, lo que se viene dando sobre los nueve meses.

Mi amor más pequeño

Aiko y yo
Hace dos meses que conocí a Aiko, y la gatita se ha pegado conmigo como si fuera su madre. Mi hija estaba segura de que eso era lo que sucedería en cuanto yo llegara. «Me quitaste el protagonismo» me dijo. Aiko tiene ahora cinco meses, y ha desarrollado una peculiar costumbre, pero sólo conmigo.

Aiko, una gatita consentida

Gatita siamesa llamada Aiko El 26 de septiembre, mi hija mayor, por decisión familiar, -con salvedad de mi hija menor que les tiene alergia- se fue junto con mi esposa al Centro Integral de Acogida de Animales de la Comunidad de Madrid (CIAAM) y adoptaron una gatita siamesa a la que le tenían como registro el nombre de Pichi. Esta belleza era una de los cinco gatitos que la Guardia Civil encontró abandonados en la calle. Ellos se quedaron con dos, y el CIAAM acogió a los otros tres. Para cuando mi hija adoptó ya otra familia se había llevado a otro, quedando uno solo de nombre Pinki.