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Aiko, una gata siamesa

gata siamesa de nombre Aiko Entre esta foto, (que puedes ampliar pulsando encima) y la que sigue, hay algo más de un año de diferencia. Aiko, la gatita siamesa de mi hija mayor, terminó de crecer y sacar sus colores definitivos. En este caso se trata de una linda gatita de raza siamesa y color “puntas de chocolate”.

Los sitios preferidos del gato

gata siamesaCuando nos es posible, nosotros elegimos sitios específicos de nuestro hogar en donde preferimos estar: la mecedora del balcón, la hamaca en la terraza, o el cómodo sillón frente al televisor. Los animales hacen otro tanto, aunque no necesariamente por nuestros mismos motivos. Nuestra gata siamesa Aiko se ha adaptado bien al nuevo apartamento de mi hija y su esposo. Ya ha elegido sus sitios favoritos, según lo que quiera hacer o evitar. Cuando quiere dormir tranquilamente, sin ser molestada, se mete debajo de la cama. Duerme sobre la tapa acolchada de una gran caja, en donde mi hija guarda algunos bolsos y complementos que utiliza poco.

Un gato en el árbol

gato subiendo al arbolComo les dije, en este artículo vamos a ilustrar algo de lo que un gato hace para subir a un árbol. Me refiero a un gato sin experiencia adecuada en el asunto de la trepada. ¿O acaso creen que ellos ya nacen con eso aprendido? Pues no es así. Es evidente que subir a un árbol se les hace fácil. Pero, amigo, bajar no lo es tanto. Y esa es la parte que necesita entrenamiento. Y ya me dirán como enseñarle al gato cuando no tiene una madre, un hermano u otro congénere que se lo muestre.

De paseo con el gato

hombre y gato siamesEn mi artículo anterior sobre este tema, y que titulé Paseando al gato, ya referí lo adecuados que son los gatos siameses para acostumbrarlos a ser llevados de una correa. Y también les referí la cara de asombro de las personas, ¿verdad? Es una experiencia totalmente distinta a pasear un perro. Con un gato puedes tardarte media hora en esperar que inspeccione veinte metros, según el entorno, particularmente en los trayectos nuevos, porque tiene tantos olores que identificar, que no les cuento. Pero de estas cosas, quienes tienen gatos ya sabrán.

El nuevo transportín de Aiko

gato en su transportinPor los motivos que ya referí en el post titulado Temor al veterinario, le compramos un nuevo bolso de transporte para nuestra gatita siamesa Aiko. Este es de lona. Uno de los laterales cortos tiene una cremallera alrededor, que permite abrirlo completamente para que ella pueda entrar y salir. Pero tiene también una amplia abertura en la parte superior, igualmente con cierre de cremallera, por donde, no solamente ella puede ir con la cabecita afuera, mirando el mundo, sino que también nos permite meter nuestra gata y sacarla con más facilidad que por el lateral, sobre todo cuando lo llevamos colgado al hombro.

Buscando calorcito

gatito sobre el ADSL Todos los que tengan un router o un equipo de ADSL para la conexión a Internet, se habrán dado cuenta de la cantidad de calor que pueden generar. Conozco algunos sobre los que, fácilmente, se podría poner la taza para mantener el café caliente. Pues en esta foto, nuestra gatita Aiko, cuando llegó, teniendo apenas unos dos mesecitos, muestra lo bien que supo encontrar esa fuente de calor para su conveniencia, que buena falta le hacía calentarse. En aquellos momentos el equipo le quedaba sobrado de tamaño.

Gatitas curiosas

Gato asomando la cabeza por encima de la pantalla de una laptopEs bien conocido que los gatos son curiosos y les gusta los lugares cálidos. A nuestra gata Aiko le encanta acostarse sobre el router, y cerca de la salida de aire de cualquier laptop, mejor si hay varias sobre la mesa. Pero no puede resistir mucho tiempo sin asomarse por algún lado para mirarme, cuando me río o digo algo. Así que, yo tampoco pude resistirme a tomar esta instantánea de mis dos gatitas, asomando sus rostros por encima de las pantallas.

Paseando al gato

Gato paseandoPara Aiko, nuestra gatita siamesa, salir a pasear es un enorme placer. Yo comencé el día que la vi asomada a una de las ventanas del apartamento, mirando hacia fuera con interés y tristeza; siguiendo con la mirada todo gorrión o paloma que pasara volando, o a los niños del colegio cercano. Porque ella sabía que allá afuera había más vida, aunque no fuera mucha la que ella había visto; ya que las pocas veces que salió, fue metida en un transportín (kennel) de camino al veterinario.

Temor al veterinario

Gato en su kennelNuestra gatita siamesa Aiko, para quien el veterinario no tenía más que alabanzas debido a su buen comportamiento, ha cambiado radicalmente. Cuando la llevé hace semanas, no quería ni salir de su transportín. Nada más ver el estetoscopio se puso tan arisca que fue imposible que el veterinario se le acercara. Así que decidimos omitir el examen y ponerle la vacuna que le faltaba. Yo la tenía en brazos, y cuando el hombre se acercó con la inyectadora (jeringuilla) en la mano, ella volvió a sacar a relucir su carácter de gato siamés. ¡Hasta tuvo la osadía de esgrimirme frente a la cara una de sus zarpitas con las uñas afuera, amenazadoramente, mientras bufaba y enseñaba los dientes! Fue como si me estuviera diciendo: “No sigas o te doy un zarpazo”.