
Hace un tiempo yo comentaba que algunas personas parecen haber nacido destinadas a encotrar en su camino animales abandonados. Además, parecen también haber recibido el don de querer ayudarlos; que ambos aspectos, desafortunadamente, no suelen ir juntos.
Porque una cosa es encontrarse con un perro, un gato u otro animalito abandonado o herido, y otra poder acercarse a ellos. Y otra, muy distinta, es que, además, el animal se deja agarrar docilmente, como si lo deseara, como si hubiera estado esperando, precisamente, por esa persona y no por ninguna otra. Me parece que ese es el caso de Juan Luis Blázquez de Opazo y su pareja, de quienes ya he hablado en anteriores oportunidades colocando algunas historias de sus animales.
Esta vez voy a colocar otro de esos caso, que me ha comentado en un email, y que, a mi juicio, no tiene que ver tanto con haber rescatado a otro gato, sino con la forma como sucedió. Aunque ya le he dicho en una visita que, como siga así, va a terminar teniendo un centro de acogida en su casa.

En el Día de la Adopción, convocado por Madrid Felina el domingo pasado, de los 19 gatitos que la asociación llevó ese día, fueron comprometidos 10, quedando en espera de que sus adoptantes formalicen los trámites requeridos.
Ya hace un tiempo que hablé de la
En los seis primeros meses de este año se han contabilizado 4.056 perros y gatos abandonados en la provincia de Madrid, mientras que en el mismo período del año 2008 fueron 3.740; es decir, este año, a pesar de las campañas de concientización, han aumentado. ¿Será una secuela de la crisis económica en los hogares? Es para detenernos a pensar un buen rato. ¿La crisis también ha llegado a los corazones?











