• Blog personal sobre perros, gatos y animales en general; fotos, cuidados, anécdotas.

Paseando al gato

Gato paseandoPara Aiko, nuestra gatita siamesa, salir a pasear es un enorme placer. Yo comencé el día que la vi asomada a una de las ventanas del apartamento, mirando hacia fuera con interés y tristeza; siguiendo con la mirada todo gorrión o paloma que pasara volando, o a los niños del colegio cercano. Porque ella sabía que allá afuera había más vida, aunque no fuera mucha la que ella había visto; ya que las pocas veces que salió, fue metida en un transportín (kennel) de camino al veterinario.

El gato peluquero

Gato en el sueloEl ojo percibe mejor las cosas que están en movimiento; las estáticas pueden pasar desapercibidas. Hay muchísimas cosas que vemos, pero que no percibimos conscientemente, simplemente porque nuestro cerebro no les presta la debida atención, por considerarlas triviales o sin interés. El lugar: calle Chacaito, en Chacaito, Caracas, a pocos metros del Boulevard de Sabanagrande, frente a donde paran los autobuses para Las Mercedes, La Trinidad, Concresa y esos lares. Yo caminaba distraído, saliendo de una tienda en un pequeño altillo, donde venden celulares y sacan fotocopias, ensimismado en mis papeleos de legalizaciones. Pero me detuve. Algo había captado por el rabillo del ojo, que mi cerebro consideró de interés para mi, y dio el aviso a mi consciente. No sabía lo que era, pero retrocedí un paso y miré al interior de la peluquería.

Temor al veterinario

Gato en su kennelNuestra gatita siamesa Aiko, para quien el veterinario no tenía más que alabanzas debido a su buen comportamiento, ha cambiado radicalmente. Cuando la llevé hace semanas, no quería ni salir de su transportín. Nada más ver el estetoscopio se puso tan arisca que fue imposible que el veterinario se le acercara. Así que decidimos omitir el examen y ponerle la vacuna que le faltaba. Yo la tenía en brazos, y cuando el hombre se acercó con la inyectadora (jeringuilla) en la mano, ella volvió a sacar a relucir su carácter de gato siamés. ¡Hasta tuvo la osadía de esgrimirme frente a la cara una de sus zarpitas con las uñas afuera, amenazadoramente, mientras bufaba y enseñaba los dientes! Fue como si me estuviera diciendo: «No sigas o te doy un zarpazo».

El gato se frota contra tus piernas

Gato en el sueloLlegas a casa y tu gato viene a saludarte. Quizás se refriegue contra tus piernas, y luego puede que se espatarre en el piso, delante tuyo. Vamos, que no hay que ser un experto en el coportamiento animal para saber lo que te está pidiendo. Atención, cariños, mimos; todo eso y más. Pero te has fijado que los gatos se frotan, particularmente los laterales de sus caras, contra muebles, paredes, puertas y toda clase de sitios y objetos. Incluso se frotan contra ti. ¿Por qué un gato se frota contra tus piernas al saludarte? Veamos lo que los expertos dicen al respecto:

Lupito, el gato que encontró un hogar

GatitaTunia me escribe desde Madrid. Cuenta que, en Agosto del año pasado, ella encontró abandonado un gatito de unos dos meses, que estaba en muy mal estado. Lo adoptó, lo cuidó, le puso el nombre de Lupito y le dio su cariño. Ahora, con ocho meses, dice que está hecho todo un campeón. Es de un color negro intenso, (como Hécate o Lunita) pero Tunia no me envió ninguna foto. De todos modos, para quienes deseen verlo, ella tiene su propio blog en blogger, en donde pueden leer algunas de las peripecias de Lupito en estos ocho meses, y ver sus fotos, así como las de Travis y otros.

Sin ratón

gato cuidando laptop Con mi gato Rufo en estas poses, comprenderán el motivo por el que tuve que acostumbrarme a usar la almoadilla táctil, (touchpad) de mi portátil, en lugar del mouse.

bañando al gato

Gato después del baño Bañar a un perro es un juego de niños. Pero a un gato es algo muy distinto. Hoy ha sido día de baño para mi gato Rufo. Nos encerrados en la ducha, dos barcales (poncheras) con abundante agua tibia, champú para gatos, dos toallas grandes y una buena dosis de paciencia y, sobre todo, cariño y comprensión. No se hasta donde se escucharán sus maullidos lastimeros. Pero las cosas no pasan de ahí, y de algunos intentos inútiles de abrir la puerta de la ducha para salir. Quizás a otros les resulte poco menos que una odisea, pero bañar a Rufo es divertido para mí. Al final, yo termino sin un solo rasguño, -mi gato me quiere de verdad- aunque empapado por completo, y él termina fresquito y limpio.

¿Perro o gato, qué elegir?

Perro y gatoA la hora de elegir entre un perro y un gato como animal de compañía, hay que tener en cuenta algunas cosillas, aún cuando podamos sentir la misma simpatía hacia ambos. Entiendo que suelen elegirse con el corazón, pero no por eso dejaremos de pensar. Si vas a vivir en una casa con amplias áreas verdes, te pueden servir cualquier perro, grande, mediano o pequeño, así como también un gato. Pero si es un apartamento en planta baja, o una casa cercana a una calle muy transitada, un gato podría salirse fácilmente y terminar bajo las ruedas de cualquier auto. Si se trata de vivir en un apartamento, y el animal te es pedido como regalo por alguno de tus hijos, ante igualdad de gustos búscate un gato. Los felinos requieren menos atención que los perros, pues no es necesario sacarlos para que hagan sus necesidades. Son extremadamente limpios, no suelen tener olores y ni siquiera es necesario enseñarlos a que utilicen la caja de arena. Parece que ya nacen sabiéndolo.

Gato no come dulces

Gato sobre caramelos ¿Por qué a los gatos no les gusta lo dulce? Los científicos dicen haber descubierto la razón para la total indiferencia de los gatos por las cosas dulces: el gen correspondiente a su receptor de lo dulce está plagado de errores y no funciona. La investigación fue realizada por científicos del Centro Monell de Sensaciones Químicas de Filadelfia y el Centro Waltham para Nutrición de Mascotas de Gran Bretaña. Estudios anteriores habían demostrado que a los gatos no les interesa el azúcar. Cuando se identificó el receptor responsable del sabor dulce en los mamíferos a principios de esta década, los investigadores decidieron investigar en qué se diferenciaban los receptores de un gato.

La operación de Aiko

Aiko operada El 27 de diciembre, a sus seis mesecitos, Aiko fue sometida a una ovario-histerectomía (esterilización). No fue por nuestro gusto, sino por exigencia del Centro Integral de Acogida de Animales de la Comunidad de Madrid (CIAAM), impuesta en los requisitos de la adopción, como ya expliqué en el post titulado Aiko, una gatita consentida. En realidad esta intervención había sido pautada para mucho antes. Pero se retrasó, debido a que, desde que mi hija la adoptó en el CIAAM, Aiko estuvo malita por algunas afecciones que traía, principalmente un fuerte resfriado, y la tuvimos sometida a diversos tratamientos, por lo que fue necesario esperar a que se recuperara. La esterilización a tan poca edad aún mantiene controversias entre los veterinarios. Unos la aprueban, y opinan que mientras primero mejor. Otros no la aconsejan, sino hasta que todos los órganos del animal se consideren perfectamente desarrollados, lo que se viene dando sobre los nueve meses.