• Blog personal sobre perros, gatos y animales en general; fotos, cuidados, anécdotas.

La mierda de tu perro

Anciano paseando al perroDos gritos. Sorpresa, seguida de dolor. Un golpe. Un hombre caído en la acera. Era un invidente. Su bastón no logró detectar la cagada que yo sorteé unos instantes antes. Grande y blanda. Aún no brillaba el sol para secarla esa mañana. El hombre no se fracturó nada, afortunadamente, pero pudo haber sucedido.

No me cambies la rutina

Boxer Anécdota canina Cuando estoy solo en casa, tengo cierta rutina matutina. Al levantarme, Penélope me está esperando impaciente para recibir sus dos galletitas para perros, que se devora en un instante. Mi gato Rufo se pone ante el refrigerador, para que le de su ración de unos cuantos trocitos de hígado de res, por el que se desvive. Después pongo la cafetera y voy preparando la mesa para el desayuno. Es algo que Penélope espera con más ansias que sus dos galletas, pues desayunamos juntos. Luego de eso, abro la puerta delantera y los dos vamos hasta la gran jaula de las tres loras, para limpiarla y darles de comer.

¿Perro o gato, qué elegir?

Perro y gatoA la hora de elegir entre un perro y un gato como animal de compañía, hay que tener en cuenta algunas cosillas, aún cuando podamos sentir la misma simpatía hacia ambos. Entiendo que suelen elegirse con el corazón, pero no por eso dejaremos de pensar. Si vas a vivir en una casa con amplias áreas verdes, te pueden servir cualquier perro, grande, mediano o pequeño, así como también un gato. Pero si es un apartamento en planta baja, o una casa cercana a una calle muy transitada, un gato podría salirse fácilmente y terminar bajo las ruedas de cualquier auto. Si se trata de vivir en un apartamento, y el animal te es pedido como regalo por alguno de tus hijos, ante igualdad de gustos búscate un gato. Los felinos requieren menos atención que los perros, pues no es necesario sacarlos para que hagan sus necesidades. Son extremadamente limpios, no suelen tener olores y ni siquiera es necesario enseñarlos a que utilicen la caja de arena. Parece que ya nacen sabiéndolo.

El último pedacito es mío

Boxer PenelopeYo comía un McPollo, sentado cómodamente en mi casa. Como de costumbre, Penélope, mi perra boxer, estaba sentada a mi lado derecho, disfrutando de las papitas fritas que yo le iba dando poco a poco. Yo estaba un poco distraído leyendo unas notas, y abrí la boca para engullir el último bocado que quedaba, cuando escuché sus quejidos y la presión de su pata sobre mi pierna. Detuve mi acto, la miré y noté su cara con expresión de angustia, salivando y casi gritándome: Te vas a comer el último pedacito. Por los pelitos. Casi me lo como. Yo acostumbro a darle el último pedazo.

Un nuevo amigo

Cleo y Circe jugando Aus me envía esta fotografía de su perra boxer albina, llamada Cleo. Desde hace poco tiene un nuevo amigo con quien compartir sus juegos. Se trata de Circe, una hermosa Basset Hound de cuatro meses. Yo tuve uno de niño, pero no me acuerdo muy bien de él. Luego, aparte de un pastor alemán, todos los demás han sido boxer. Debo admitir que siento predilección por esta noble raza. Como Aus refiere en su blog Desde la memoria gracias a un poco de entendimiento del comportamiento animal, cuidado y paciencia, y también a la invaluable ayuda de su mamá, lograron introducir satisfactoriamente a Circe para que Cleo la aceptara.

¿Como perros y gatos?

Perra boxer y gato
¿Quién dijo que los perros y gatos no pueden convivir con cierta armonía, paz y tanquilidad? Esta foto es de Penélope, mi perra boxer, y mi gran gato Rufo. Introducir un gato en un ambiente de dos perras boxer adultas, que nunca han compartido con uno, quizás lleve un poco más de trabajo, sobre todo si ya el gato es grandecito, como en el caso de Rufo, que lo adoptamos teniendo cinco meses. Pero no es ningún imposible. Claro que él contribuyó bastante, pues es muy sociable.

¿Qué es un perro?

Cachorro bulldog Un perro se pasa el día estirado en el sofá Pueden oírte abrir la nevera a Km… de distancia, pero No te oirán cuando hablas aún estando en la misma habitación Cuando no son felices, se pasan el día gruñendo Cuando quieres jugar, ellos quieren jugar

De luto otra vez

Perra boxer El día 07 de diciembre de 1997, para nuestro júbilo, nuestra perra llamada Chica, una boxer de dos años, en un rápido parto natural traía al mundo 4 cachorritos, uno de los cuales no logró sobrevivir. El dueño del padrote se quedó con el macho y nosotros con las dos hembras. Les pusimos los nombres de Montserrat (la seria, fuerte y dominante) y Penélope (alegre, vivaracha y vocalizadora). Montse (como terminamos llamando a la primera) se convertiría en mi agradable sombra. Ella y yo éramos como uno solo. La Chica se salvó de milagrito, pues en las semanas siguientes se vio muy mal, al no asimilar el hierro. Se lo pasaba a las hijas en la leche, mientras ella se deprimía cada día más, alcanzando una fuerte anemia que se complicó con otras cosas. Pero afortunadamente sobrevivió, y estuvo con nosotros hasta principios del año pasado. Una larga enfermedad puso fin a nuestra felicidad familiar, muriendo cuando tenía 10 años, dejándonos llenos de dolor.

Enterrando al gato

Perra boxer En sus relaciones sociales, las distintas especies animales tienen variadas y complejas expresiones corporales para comunicarse. En el caso de los caninos, la posición del rabo o las orejas, arrugar la cara, enseñar los dientes, mirar de frente o de lado, bajar o subir la cabeza y tantos otros comportamientos más o menos sutiles, muestran a los demás su estado de ánimo e intenciones. También los humanos tenemos comunicación corporal, aunque somos menos dados a entenderla, apegados como estamos a las palabras. Sin embargo, nuestras mascotas captan rápidamente esa comunicación, sabiendo cuando estamos de buen o mal humor, o cuando algo de lo que han hecho nos ha gustado o disgustado.