• Blog personal sobre perros, gatos y animales en general; fotos, cuidados, anécdotas.

Moon, la gatita que envió la luna

Pincha sobre la imagen para ampliarla. Cuenta la leyenda que un día la Luna se dio cuenta de que era observada con mucha atención desde la Tierra, y se pregunto: ¿que querrían saber los terrícolas de ella, y por que despertaba en ellos tanta admiración? Entonces decidió bajar al planeta azul para investigar y saber mas de nosotros, los terrestres. Tan entusiasmada estaba con la idea de hacernos una visita que no se dio cuenta, hasta el ultimo momento, de que, si bajaba a la Tierra, el cielo de la noche quedaría en tinieblas al no estar ella para dar su luz en las noches de luna llena. La alternativa era mandar alguien en su nombre. Pero tenia que tratarse de un ser diferente y muy especial, que pudiera pasar desapercibido entre los terrícolas; un ser oscuro y suave como la noche, sigiloso y delicado… como un gato. Entonces decidió enviar a su pequeño  extraterrestre, camuflado con la apariencia de una gato y la esencia de la Luna convertida en felino.

Gatos territoriales

Que los gatos son seres muy territoriales es un hecho reconocido, el cual podemos comprobar tanto en la vida salvaje como en los entornos domésticos.  Cualquier cambio que se produzca allí lo notarán y los alterará. Lo verás de inmediato si cambias de lugar algún mueble y, sobre todo, si llevas a casa uno nuevo. Los gatos necesitan cierto tiempo para procesar esos cambios en su hábitat. Por ese espíritu es que los gatos se apegan a sus territorios y no a las personas con las que conviven. Por supuesto, si tienes a tu gato en un apartamento y te mudas para otro, al animal no le quedará más remedio que adaptarse al nuevo ambiente, por mucho que eche de menos el anterior. ¿Pero qué podría ocurrir si vives en una casa en la que los gatos pueden entrar y salir libremente y te mudas a otra?

La sombra blanca

Mirada inescrutable y penetrante, porte altivo, carácter impasible, indiferencia absoluta, relajación total. Todo eso y mucho más podría utilizarse para intentar definir a casi cualquier felino. Yo me refiero a este hermoso gato blanco cuya fotografía no me canso de mirar, como no me cansé de mirarlo a él cuando me lo encontré. Bajaba yo por un serpenteante sendero que discurría a la sombra de frondosos árboles en mis montes asturianas. Poco frecuentado ya por los escasos habitantes de la zona, la maleza intentaba cubrirlo, y en algunos tramos casi lo había conseguido.

Animales con oficio y ocupación

En otra oportunidad ya he hablado algo sobre los perros de utilidad, como los lazarillos, los de asistencia, antidrogas y otros. Pero, al parecer, también hay perros y gatos que tienen otras ocupaciones. Hace un tiempito, por un comentario que me dejaron llegué al blog titulado Frenesí Canino. Bueno, en realidad ni hay ningún frenesí en ese blog, ni mucho menos es canino. Pero me encanta la forma tan amena en que su autora narra las cosas más cotidianas expresándose en asturiano coloquial de fácil comprensión. El perro de la autora es el que originó la mención canina, cuya minifoto del tamaño de una uña (esa si que es un thumbnail) es la que aparece en el lugar destinado al autor. Muestra a un perro envuelto con algo. Es necesario entrar en el perfil y agrandar la imagen (que es la que yo estoy colocando aquí) para poder medio ver de quien se trata. Yo había pensado que lo habían vestido de monaguillo; pero no, tan solo le colgaron al cuello una bufanda del equipo de fútbol Sporting de Gijón, mientras su dueña y él, muy acomodados en el sofá, miraban el partido por la tele.

Ordenador para calentar al gato

Aiko, gata siamesa sobre el ordenadorEspaña, según los últimos informes de consumo, es el segundo país de toda la Comunidad Europea con el sistema de conexión a Internet por ADSL con la tarifa más costosa. El primero es Irlanda; pero ellos dan un 18% más de velocidad. ¿Y qué tiene ello que ver con los gatos? Pues yo no sé en tu caso. Pero cuando la conexión a Internet, además de lo cara, se te cae una y otra vez mientras intentas terminar un trabajo, y te cansas de cagarte en la madre que parió al servicio de Telefónica, al final decides que es mejor tomártelo con calma. Así que nos ponemos a ver las noticias en la TV y escuchamos, sonriendo, lo bien que van todas las cosas; que cuesta más enviar un SMS dentro de España que hacerlo para Italia, y tratamos de calcular, mentalmente, cuánto sería en pesetas los millones de euros que han ganado las operadoras telefónicas en este trimestre, a pesar de la crisis. Mientras, dejamos que nuestra gata siamesa, Aiko, le saque provecho al ordenador portátil,  calentándose sobre el teclado.

Alimentación de los monos Tití

A raíz de una consulta que en una de las entradas hacía una joven peruana, con respecto al cuidado de su monito tití, me puse en contacto con Amelia Díaz Chirinos, la «mami» de Sissy y de Miki, también en Perú, de quienes ya he escrito en este blog. De los consejos que Amelia le dió a Giuliana para el cuidado de su jóven monito Martín, a quienes corresponde la foto, dejo las siguientes recomendaciones básicas para el cuidado y alimentación de esta variedad de diminutos y delicados monitos tropicales, que se encuentran en peligro de extinción. Ubicación de la comida: A diferencia de los perros y los gatos, a estos monitos no les gusta que se les ponga su comida siempre en el mismo lugar, eso los estresa; menos aún en el piso. Por naturaleza ellos prefieren los sitios altos. Si se les da uvas puede ponerse un pequeño racimo colgado donde el monito pueda subirse para alcanzarlas y comerlas. Hay que ser un poco creativos con esto de la ubicación de la comida.

Gatos en la casa y en el corazón

La gata M

Hará un par de años fuimos con unos amigos a pasar un fin de semana a un pueblo de la provincia de Ávila. El domingo antes de volver a Madrid, paseábamos por el pueblo y vimos una gatita de color gris ceniza sentada a la puerta de una casa junto a la calle principal del pueblo. Tendría tres o a lo sumo cuatro meses. Estuvimos acariciándola hasta que salio una mujer mayor. Nos dijo que la gata había tenido otro hermano; pero que «un coche le había reventado la cabeza», y que esta  otra acabaría igual, seguramente, ya que pasaba la mayor parte del tiempo en la calle. Mi chica y yo nos quedamos consternados y horrorizados. Pensamos que aquella gatilla merecía una vida mejor. Los dos hicimos un pacto: si al pasar con el coche, cuando volviéramos a Madrid, la gata seguía por allí nos la llevaríamos. Si no la veíamos, ni siquiera nos detendríamos. Unas 4 horas mas tarde pasamos frente a la casa, despacio.

Defendiendo el hogar

Hace ya algunas semanas, en una de las calles de Madrid me detuve a observar un pequeño altercado aéreo entre gorriones y golondrinas. (Hirundinidae).  Ellas intentaban entrar en las rendijas que habían en una pared, mientras los gorriones las defendían a toda costa, unos desde adentro y otros volando afuera. Las rendijas y pequeñas oquedades en las paredes son muy solicitadas por diversas variedades de pequeñas aves. No pueden arriesgarse a construir sus nidos en los árboles, porque sus huevos y pichones quedarían expuestos a las hurracas e incluso a los mirlos, tordos y aves de mayor tamaño. Por eso es que, tanto gorriones como golondrinas y otros pajarillos de pequeño tamaño, defienden sus preciados hogares. Si no hay nido no hay puesta y no habrá polluelos. En definitiva: la crisis de la vivienda en las grandes ciudades alcanza incluso a las aves.

A 360 días de su pérdida.

Penélope y yo Un enorme vacío fue lo que quedó después que Penélope, mi última y maravillosa perra boxer, diera su último ronquido hace un año. Nada ha podido llenarlo. Hay días en que se hace difícil vivir con un agujero tan grande en el corazón.

¿Tu perro es el líder, o eres tú? ¿Quién manda?

Si hay algo que hable mal de una persona, como educador canino, es verla siendo arrastrada por su perro, que va al extremo de la correa dominando y tirando de ella, tratando de imponerse como el líder. Y si algo hay dañino en el entrenamiento conductual de un perro son esas correas extensible y auto enrollables. Si le das libertad, el perro tirará hasta la longitud máxima de los tres o cuatro metros que quizás tiene la tuya. Pronto te cansarás de que el animal vaya tirando de ti y comprarás otra de seis u ocho metros, para encontrarte con que tu maleducado can va al extremo de la misma, tirando aún de ti, pidiendo más y más.