Voy a comenzar una serie de cuatro, o quizás cinco nueve artículos, en los que trataré temas relacionados con la reproducción de las perras, desde el inicio del celo hasta el proceso del parto. Eso sí, seguiré con mi estilo más bien coloquial y distendido, como si estuviéramos conversando y tomándonos un café en cualquier lugar, como hasta ahora he venido haciendo en este blog; las formalidades y tono de seriedad las dejo para las enciclopedias y libros especializados. Aquí, lo que menos se pretende es dictar cátedra.
Seguiremos este orden: el celo y el momento más fértil para el cruce; el período de gravidez y formas de determinar el embarazo; la alimentación de las perras en gestación; el momento del parto y los cuidados necesarios. Luego ya veremos. Pero no irán consecutivos, porque iré intercalando otros temas. Vamos, pues, con el primero.
Es bien conocido que los gatos son curiosos y les gusta los lugares cálidos. A nuestra gata Aiko le encanta acostarse sobre el router, y cerca de la salida de aire de cualquier laptop, mejor si hay varias sobre la mesa. Pero no puede resistir mucho tiempo sin asomarse por algún lado para mirarme, cuando me río o digo algo. Así que, yo tampoco pude resistirme a tomar esta instantánea de mis dos gatitas, asomando sus rostros por encima de las pantallas.
Michell García afirma que los gatos son su pasion. Dice:
Mi mundo animal es mucho más que perros y gatos. Mi amor más temprano fueron los caballos; dicen que desde que abrí los ojos y vi el primero. En mi pueblito montaraz no era difícil, solamente necesitaba asomarme a la ventana.
Para Aiko, nuestra gatita siamesa, salir a pasear es un enorme placer.









